Una sentencia revela salvaje trama barrial
Dos jóvenes fueron condenados a 15 años de prisión por fusilar a otro en barrio Costa Canal. Todo se produjo por diferencias menores.
Disputas por mujeres, engaños, droga, orgullo barrial, abuso de armas y un íntimo contacto con la violencia salen a relucir al conocerse más detalles del brutal crimen de un joven en barrio Costa Canal a manos de dos “rivales” de Mafekin, en el oeste de la ciudad de Córdoba. El debate en la Cámara 6ª del Crimen arrojó una condena de 15 años de prisión para los dos acusados pero dejó entrever aspectos preocupantes de la dura convivencia en sectores de la capital.
El juez Alberto Crucella condujo las audiencias en las que estaban acusados Ricardo Alberto del Valle “Cara” Calderón (25)y Sergio Ariel “Gegi” Godoy (22). Ambos dispararon cruelmente contra su indefensa víctima, Sergio Luis Calderón, quien tras recibir varios disparos de arma de fuego –uno en el tórax– falleció una hora después en el Hospital de Urgencias.
La víctima fue atacada a la madrugada, pero había diferencias previas con sus matadores y esa tarde se produjo una discusión entre un hermano del muerto y mujeres relacionadas con los agresores.
Aparentemente, una de ellas se burló del hermano del asesinado. Le dijo que se habían emborrachado y drogado con el dinero que le había prestado un amigo para pagar el rescate de una moto robada. El hombre no supo digerir la burla y así se generó una agresión y amenazas cruzadas. “Si no te matamos tu madre, te matamos tu hermano”, le habrían gritado las mujeres, según se ventiló en las audiencias.
Pasada la medianoche, la pareja criminal salió a cobrar venganza y se dirigió a la morada de la víctima, quien fue al jardín a tomar agua en una pileta. A muy corta distancia, desde atrás, fue sorprendido por “Gegi” Godoy y “Cara” Calderón quienes le dispararon reiteradamente con una carabina 22 y una pistola 11.25. Malherido, cayó al piso y quedó tendido boca abajo. En esa situación, se acercaron los pistoleros y le efectuaron un disparo más cada uno. La concubina del baleado, de sólo 16 años, trató de defenderlo, pero nada pudo hacer.
Al huir, los agresores se habrían cruzado con un remisero a quien le dijeron “Cuidado, viejito, no andés por acá porque hemos andado a los tiros”. El hombre terminó auxiliando al baleado y a la adolescente. Fueron al Urgencias, pero no consiguieron salvarle la vida.
“Como en Navidad”
La propia chica reconoció a los agresores y dijo qué armas usaban, como si fuera frecuente que una mujer de 16 años conozca qué es una pistola 11.25 y una carabina 22. Es que en el barrio las balas son moneda corriente. Los testigos llegaron a decir en el juicio que los tiroteos se escuchan todos los días. Uno de ellos señaló que todas las noches se escuchan disparos, “como si fuera Navidad”.
También se vislumbró en el debate que la resolución de conflictos, aun menores, se concreta a través de “ajustes” que muchas veces llegan a las balas. Los heridos son cosa de todas las semanas y no hay más muertes de casualidad. “¿Viste, culiadito, que ya te íbamos a agarrar?”, fue lo que le dijeron a Calderón mientras se acercaron a rematarlo, una demostración de que a la hora de la venganza, se cobra caro en ese lugar.
La fiscal María Inés Ferreyra pidió 17 años de prisión, y se mostró preocupada por esta realidad barrial en la que se resuelven dramáticamente problemas generados por cuestiones familiares o sectoriales. “Es inquietante que los conflictos barriales en estas zonas marginales se resuelvan con semejante violencia”, dijo a este diario. Acotó que allí se ve una “falta de expectativas de futuro”.
El caso fue a juicio como homicidio agravado por alevosía y uso de arma de fuego, pero antes del debate quedó calificado sólo por el uso de armas. Los defensores quisieron que fuera considerado homicidio en riña, pero el propósito no prosperó.

