Un niño baleado, en medio de una seguidilla violenta en Córdoba
Entre el viernes pasado y el martes hubo al menos seis personas heridas de bala. Una de ellas, que sería delincuente, murió. El pequeño de 9 años recibió un disparo en el cuello, en Marqués Anexo. Sobrevivió.
- Entre el viernes pasado y el martes hubo al menos seis personas heridas de bala.
- Una de ellas
- que sería delincuente
- murió.
- El pequeño de 9 años recibió un disparo en el cuello
- en Marqués Anexo. Sobrevivió.
Cuentan en las calles de barrio Marqués Anexo, en la zona norte de la ciudad de Córdoba, que todo había comenzado varias horas antes. Que el grupo de mujeres que responde a la banda de Juan "de los Ponys" hacía ya un tiempo que amenazaba a un hombre por una deuda de drogas. De los insultos habían pasado a los piedrazos. Y, ya con más gente involucrada, comenzaron a exhibirse armas de fuego.
Bandas, drogas, amenazas, armas, vía pública, barrio. Allí, los conceptos suelen naturalizarse por la fuerza de la repetición. Más que naturalizarse, en realidad, se asimilan con resignación. La realidad violenta no deja de llamar la atención. Pero las reacciones comienzan a ser cada vez más frágiles, como la dinámica social.
El jueves pasado, ya hubo alto voltaje en las calles. Y, el viernes, los balazos retumbaron un poco más que lo habitual. Fue en esta balacera donde un niño de 9 años, vecino del sector, quedó en el medio cuando andaba en bicicleta. (Porque también vale describirlo: allí la cuarentena es en el barrio y no dentro de cada domicilio. Las condiciones materiales complican cualquier idea de confinamiento hogareño). Pero volvamos al viernes, a los tiros y al pequeño en medio de la calle con su bicicleta. Las balas recién se callaron cuando alguien gritó por el niño, que cayó al suelo alcanzado por un balazo.
Su padre y otros vecinos lo cargaron en un auto particular y lo llevaron al hospital Infantil, del cercano barrio de Alta Córdoba, donde los médicos fueron enfáticos en advertirles a la familia que ese chico sólo había sobrevivido por casualidad. Es que en la medicina evitan utilizar la palabra “milagro”, que suele opacar el trabajo de los médicos. El proyectil le había atravesado de lado a lado el cuello, pero no le afectó ningún órgano vital. El niño fue dado de alta el domingo, pero su recuperación aún es complicada: por estas horas, a través de WhatsApp, se hizo una cadena solidaria para juntar fondos y así conseguir el medicamento que debe tomar.
Ocurrió cerca de la esquina de calle De la Recova y Toledo de Pimentel, en la zona conocida como “el Pueblito”, según las denominaciones internas de Marqués Anexo, a sólo 20 metros del lugar donde el pasado 4 de febrero Yamila Alejandra Gigena (23) fue asesinada de un tiro cuando salió a observar un tiroteo ajeno. Aquella vez, algunos de los nombres de los sospechosos coinciden con los que ahora figuran detrás de la balacera en la que el niño fue herido.
Son las mismas bandas, según se sospecha, que la mañana de aquel lunes de febrero habían estado involucradas en el ataque a balazos que dejó a Rubén Alejandro Carnero (19) malherido con un tiro en el estómago.
Por estos dos episodios, en total hoy hay siete detenidos sospechados de integrar ambos bandos. Pero, a la luz de lo sucedido el viernes pasado con el pequeño de 9 años, en el mismo radio de cuadras, está claro que en Marqués Anexo las capturas no aminoraron la violencia.
Más balazos
El caso se agrega a una seguidilla de violentos episodios ocurridos en los barrios de la ciudad de Córdoba en los últimos días.
El martes a la noche, dos adolescentes de 16 y de 19 años resultaron baleados tras ser atacados desde un auto. Según informaron fuentes policiales, todo sucedió en calle Pablo Neruda al 20, en barrio Villa Azalais Oeste. Minutos antes de las 21, los dos jóvenes estaban charlando en la vereda cuando se aproximó un auto Volkswagen Fox negro, de cuyo interior se asomó una mano armada. El atacante no dio tiempo para nada: disparó una ráfaga de tiros y, cuando los balazos ya no se escuchaban, el conductor había acelerado lo suficiente para desaparecer de allí, según declararían luego los testigos ante los investigadores de Homicidios.
Los dos jóvenes fueron trasladados en un auto particular hacia el Hospital de Urgencias. El más chico recibió un proyectil en el muslo izquierdo que le provocó una fractura de fémur. El de 19 la sacó bastante más barata: una bala le rozó el hombro izquierdo, lo que le produjo una herida superficial.
Por ahora no hay sospechosos detenidos.
El lunes pasado, un motociclista salvó su vida de manera fortuita tras ser baleado por delincuentes en San Roque. Le llevaron el rodado, pero la víctima, mientras era trasladada al hospital, alcanzó a dar datos clave para los investigadores, quienes atraparon a dos sospechosos y recuperaron la moto.
El domingo a la siesta, en tanto, un policía mató de un tiro en el cuello a un presunto delincuente, Iván Sosa (27), quien estaba robando en una fábrica de barrio San Lorenzo. Luego, allegados al muerto, salieron de sus casas de barrio Ciudad Evita y atacaron a tiros y piedrazos a los uniformados que custodiaban la escena del crimen. Uno de los agentes recibió un tiro en el cuello y sobrevivió de casualidad.
El sábado, en tanto, un grupo de delincuentes asaltó a un playero de una estación de servicio de Rancagua al 7500, en Villa Retiro. Los ladrones no se percataron de que en el lugar había un policía, quien salió en defensa del playero e intercambió balazos con los asaltantes. Uno de ellos recibió un balazo en el tórax, pero, antes de que los policías pudieran cargarlo en una ambulancia y llevarlo al Hospital de Urgencias, un grupo de jóvenes del barrio Ciudad Villa Retiro fue a atacar a los agentes con la idea de “recuperar” al ladrón caído, lo que provocó una nueva refriega. El asaltante herido quedó internado y con custodia policial.

