Un ardid para apropiarse de una herencia millonaria en Calamuchita
Un hombre fue condenado luego de ser acusado de apropiarse de un complejo de cabañas de Villa General Belgrano. Tras la muerte del propietario, intentó fraguar un documento para despojar a las herederas.
Con una firma escaneada, un hombre estuvo a punto de consumar una estafa y despojar a los legítimos herederos de un complejo de cabañas situado en Villa General Belgrano. El caso judicial tuvo finalmente un fallo, en La Pampa, con la condena del estafador. "Estábamos llorando la muerte de nuestro papá, cuando ellos estaban usurpando", contó Gisselle Crespo (33), la joven que junto a algunas de sus hermanas denunciaron las maniobras fraudulentas con las que intentaron arrebatarles un emprendimiento turístico. La denuncia fue por la apropiación indebida de una herencia que alcanza los 10 millones de pesos.Los involucrados son oriundos de La Pampa. Un supuesto amigo aprovechó la repentina muerte de Raúl Crespo para intentar quedarse con sus bienes.La Justicia pampeana condenó en los últimos días a Carlos Luján Sosa (60) a dos años y medio de prisión por "tentativa de estafa con el uso de documento privado falso". Condena que se unificó con otra anterior, por un caso similar, en cuatro años y seis meses. La pena es casi irrelevante para el condenado, ya que está purgando una cadena perpetua desde octubre de 2015 por haber atentado contra un empresario y su mujer.El fallo rubricado por el juez Andrés Olié confirmó que el acusado usurpó las cabañas con el respaldo de un boleto de cesión de derechos apócrifo. "El documento peritado no es una fotocopia, sino que es producto de una impresión láser; las firmas, aclaración y número de documentos de las partes fueron hechos con una impresora distinta de la que estampó el resto del escrito", se indicó en la sentencia.Un hijo de Sosa también fue condenado, pero está haciendo tareas comunitarias.Lo llamativo es que Sosa estuvo a punto de escriturar esa valiosa propiedad en una escribanía de Almafuerte, acción que hubiera materializado la estafa y que no se concretó al no poder justificar el origen de los fondos. Crespo no había escriturado la propiedad: iba a hacerlo cuando terminaran de acreditarse los pagos realizados con cheques con plazo hasta marzo del año siguiente.
La historia
Con la intención de darle un giro a su vida, Crespo (59), divorciado y padre de ocho hijos, decidió dejar la llanura pampeana y radicarse en las sierras cordobesas. En septiembre de 2013 adquirió un complejo con ocho cabañas y pileta sobre la ruta 5, en Villa General Belgrano.
Sin embargo, una repentina enfermedad frustró sus planes y el hombre falleció tres meses después. A días del deceso, Sosa se presentó en el complejo con un convenio de cesión de derechos, presuntamente firmado por el fallecido tres días después de haber ejecutado la compra. Con ese ardid, usurpó el lugar.
Esa cesión incluía otros bienes que en total llegaban a los 10 millones de pesos.
Las hijas de Crespo aún tienen frentes judiciales abiertos contra Sosa por otras propiedades. Aseguran que este fallo apurará y sentará precedentes para los siguientes.
Después de mucho litigar, sus hijas lograron el desalojo de Sosa un año atrás. Ahora, la Justicia falló a favor de ellos.
Gisselle contó que tras las denuncias sufrieron represalias. “En octubre del año pasado entraron a casa dos mafiosos, le dieron con un hacha en la cabeza a mi esposo, casi lo matan, y no se llevaron nada”, recordó.
Cuando el caso de su padre tomó trascendencia pública, recibieron decenas de llamados telefónicos de otros damnificados.
Ahora avanzarán con una demanda contra Sosa por daños y perjuicios, ya que luego del desalojo recibieron el complejo turístico desmantelado.

