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Tras violento asalto, decidieron mudarse

Una familia sufrió una entradera a manos de ladrones armados en Argüello Norte.  “Es nuestro trabajo”, se justificó el cabecilla del grupo. “Los policías dicen que no tienen móviles”, se quejó una de las víctimas. Se trata de una zona aquejada por episodios violentos.

15 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Tras violento asalto, decidieron mudarse
A otra parte. Tras el traumático asalto, la familia decidió marcharse de la cuadra en la que vivió por años (Sergio Cejas).

"Mi barrio era tranquilo. Pero los vecinos, humildes laburantes, empezaron a convivir con delincuentes. Y la zona se volvió tierra de nadie. Con mi mujer, nos matamos por tener nuestra casa, levantarla y apostar a nuestra familia, rompiéndonos el lomo. Siempre apostamos a vivir allí y criar a nuestros hijos. Pero después del robo que sufrimos, decidimos mandarnos a mudar". Pese a la resignación, Fernando, de 35 años, no oculta fastidio y frustración. Motivos le sobran. Junto a su esposa y dos pequeños hijos, el comerciante fue víctima de un violento asalto a manos de un grupo de jóvenes delincuentes que entraron en su vivienda de barrio Argüello Norte, en la ciudad de Córdoba. Esta barriada, al noroeste de la Capital, viene siendo blanco de una serie de graves episodios delictivos. Tras la pesadilla sufrida, Fernando y su esposa decidieron poner en alquiler la casa y se mudaron a otra residencia en una localidad ubicada en el Gran Córdoba. Asalto El episodio delictivo sucedió el jueves 30 de julio en proximidades del cruce de las calles Bejanele y Massetti. Alrededor de las 21.30 de aquel día, Fernando (prefiere no dar su apellido) y un vecino fueron abordados por tres delincuentes cuando charlaban en la vereda. Los individuos se taparon sus rostros, sacaron armas de fuego y los hicieron ingresar en la casa.Por la inseguridad, el matrimonio había implementado en el inmueble varias medidas preventivas como rejas perimetrales en el frente y alambre de púa en la parte trasera, y tenían dos perros y un complejo sistema de alarma. De nada sirvió todo.En segundos, los delincuentes redujeron a la pareja y al vecino, los maniataron y amenazaron de muerte, incluso a los dos chicos, con tal de obtener el dinero que había en el domicilio. La mujer y los niños quedaron en una pieza, Fernando y su vecino fueron llevados a otro cuarto. "Me desesperé cuando me separaron de mi mujer. Por suerte, no le hicieron nada a ella; a mí me amenazaron, fue muy violento, estaban armados…", cuenta el muchacho, quien se gana la vida como instalador del servicio de televisión satelital.Los ladrones se tomaron todo el tiempo para saquear el hogar. Se apoderaron de numerosos electrodomésticos, algunas alhajas y prendas, como así también de 10 mil pesos, según recuerda el damnificado. "Parte de la plata era para pagar cuentas; otra es un dinero que siempre tuve guardadito por si nos entraban a robar", añadió. En un momento, quien parecía comandar a la banda miró al dueño de casa y trató de justificarse. "Este es nuestro trabajo, tenemos hijos y hay que mantenerlos", dijo el delincuente, sin soltar la pistola.El asalto no se extendió más de media hora. Los ladrones escaparon en un vehículo. Cuando se marcharon, los hombres lograron desatarse y salieron a pedir ayuda. A los 20 minutos llegó el primer patrullero. La Policía realizó un operativo, incluso con el helicóptero, pero no dio resultados. Inseguros Tras el asalto, la vida cotidiana de esta familia cambió por completo. "Mi esposa teme ir a trabajar, salir a la calle. Los chicos no paran de llorar. No vamos a esperar que nos maten, por eso decidimos mudarnos", contó el comerciante, quien cuestionó a la Policía. "En las reuniones de seguridad en el barrio, los policías se justifican por el trabajo que no hacen, dicen que no tienen móviles ni nafta, y nos echan el fardo a los vecinos para que nos cuidemos nosotros con las alarmas", añadió.El 21 de julio último, Graciela Juárez (62), una docente jubilada, fue asesinada de un golpe en la cabeza en su casa de calle Massetti al 8000 del mismo barrio. A pocas cuadras de allí, en abril, un vecino resistió un asalto con una catana e hirió a los ladrones, mientras que un carnicero le sacó un ojo a un delincuente con un cuchillo, en julio. Hace 21 días, una travesti, Laura Moyano (35), apareció asesinada.