A todo o nada
Es llamativa la reiteración de una aparente actitud irracional que lleva a los delincuentes a exponerse al extremo.
El crecimiento de la violencia en nuestro país no sólo se manifiesta en múltiples sectores; también se renueva en fenómenos que son dignos de análisis. Entre ellos, genera preocupación la reiteración de hechos en los que supuestos delincuentes son abatidos por la Policía. Un exministro de Seguridad de la Provincia solía advertirnos que esas muertes no se deberían contar entre las víctimas de la inseguridad. Su argumento para sostener esa interpretación de las estadísticas se basaba en el supuesto de que los malvivientes saben que la muerte es uno de los riesgos que corren al cometer un delito.Aunque no comparto en lo más mínimo esa forma de pensar, porque supone una discriminación sin ningún tipo de contemplación y que condena antes de juzgar, el razonamiento de ese exfuncionario contiene un dato que no se puede soslayar: la temeraria actitud que caracteriza a muchos ladrones y asaltantes.La llamativa carga de violencia, de la que nos hemos ocupado en varias oportunidades, los lleva a golpear, torturar y hasta asesinar sin motivos lógicos. Y a ello parece agregarse ahora la reiteración de una aparente actitud irracional que lleva a los delincuentes a exponerse al extremo, sin medir las consecuencias de las reacciones que asumen al ser sorprendidos por la fuerza policial o, incluso, al encontrarse con una defensa activa de sus víctimas. Tiroteos, persecuciones y hasta toma de rehenes son algunas de las acciones desesperadas que se desprenden del "a todo o nada" que parece caracterizar a la actitud de muchos malhechores. Esto implica, en casi todos los casos, el letal uso de armas de fuego.A la hora de buscar las causas que podrían generar estas situaciones, aparece como primer sospechoso el crecimiento del narcotráfico. En especial por las derivaciones de su consumo, no sólo por sus efectos (la desinhibición con la que actúan los delincuentes), sino también por la desesperada búsqueda de métodos para obtener la droga, que tienen al delito como la fuente más rápida de provisión.Detener el negocio de los narcotraficantes es, en ese marco, poner freno a muchas penurias. Y eso incluye la triste muerte de un asaltante, que para nosotros sí cuenta.

