Todavía hay 60 pistolas desaparecidas
A casi cinco meses de denunciarse el cuantioso faltante de la Jefatura, sólo se hallaron 12 unidades. Los cuatro jefes imputados están en libertad desde diciembre. Denuncian que la división Armamentos quedó despoblada y casi no funciona.
Han pasado 130 días desde que se denunció que en la Jefatura de Policía habían sustraído 72 pistolas nueve milímetros y todavía hay 60 que continúan desaparecidas. Luego de la detención de cuatro jefes policiales, la investigación ingresó en una meseta, ahora no tiene presos y sólo 12 armas fueron recuperadas.Tres de las pistolas aparecieron en la Escuela de Policía, dos se les secuestraron a delincuentes y otras siete se hallaron en allanamientos por causas no relacionadas con esta investigación. O sea, de casualidad.La última pistola Bersa Thunder Pro (la marca y modelo de todas las desaparecidas) se halló en un procedimiento en Saldán y con la numeración identificatoria limada. Sin embargo, con el método del revenido químico se pudo recuperar ese código distintivo y determinar que se trataba de una de las armas desaparecidas.¿Dónde están las otras 60? La cifra es preocupante, teniendo en cuenta de dónde desaparecieron y, especialmente, que constituyen un elemento peligroso que en manos desaprensivas sirve para alimentar el circuito delictivo.Los investigadores de la Fiscalía Anticorrupción a cargo de Hugo Amayusco evitan adelantar cuáles son las hipótesis que están siguiendo y los avances de esas diligencias.Sin embargo, podría conjeturarse tres o cuatro alternativas para saber qué pasó con esos "fierros": ya estarían fuera de la provincia o del país; la mayoría está "guardada" a la espera de que se "enfríen" hasta que pase el estruendo de la causa; o están en el circuito delictivo.Esta última posibilidad se cree que tiene pocos ejemplos porque, de ser cierta, ya deberían haber aparecido más pistolas.Más allá de estas conjeturas, habría datos que sugieren que al comienzo del ilícito esas pistolas se comercializaban en unos 6.000 pesos, mientras que cuando la causa estalló de manera pública y las armas "quemaban" el precio bajó casi al tercio.Por eso, resulta extraño pensar que quien las sustrajo lo haya hecho estrictamente con un fin comercial. El "costo" de semejante riesgo es mucho más alto que el producido económico.Hay fuentes judiciales que sugieren que las motivaciones estarían más relacionadas con "internas" policiales y pases de factura.En esta línea, como dato de la investigación, desde que cambió la cúpula policial en diciembre, ya no recibieron más llamados "anónimos" en los que se brindaban pistas que no eran más que una distracción o una molestia para la causa. Comprometidos Desde fin de octubre hasta el 4 de diciembre, estuvieron detenidos el comisario mayor Daniel Zambrano (jefe de Logística), el comisario Claudio Vaca (jefe de Armamentos), el comisario Guillermo Gasser Carrillo (jefe de Exposiciones) y el suboficial Alejandro Tornavacca (de Armamentos). Ese día, fueron liberados los cuatro al disminuir la peligrosidad procesal (al avanzar la instrucción, ya no era posible pensar en un entorpecimiento) y, en el caso de Tornavaca, su situación perdió mérito.Pese a que no existen pruebas contundentes en su contra –según apuntaron desde la investigación–, este suboficial es el más comprometido de los imputados porque está sospechado del delito de peculado. En concreto, se cree que intervino de manera directa en la sustracción del depósito de Armamentos.Mientras tanto, sobre los otros tres pesa la figura de encubrimiento agravado, ya que se sospecha que al enterarse de la desaparición de las armas, a fines de mayo pasado, omitieron informar a sus superiores y a la Justicia provincial.Aunque estos comisarios aseguraron, al declarar ante Amayusco, que sus jefes estaban al tanto del faltante desde fines de mayo, desde la fiscalía indicaron que no consta en la causa que esto haya sido así.La excarcelación fue resuelta al vencerse los plazos legales para dictar la prisión preventiva.En la fiscalía Anticorrupción evaluaron que los imputados podían continuar la causa en libertad, siempre y cuando no entorpezcan las pesquisas.

Para la causa, las armas fueron robadas de la propia Jefatura y no en un traslado, como había trascendido al destaparse el escándalo. Incluso, se apunta a que se habría tratado de una sustracción tipo “hormiga”, y no está claro cuándo comenzó.
Además de los cuatro policías acusados, están imputados quienes fueron sorprendidos con las pistolas rescatadas. La mayoría quedó en libertad.
Tres de ellos están detenidos por haber sido encontrados en Santa Fe con una de las Bersa e integrar una asociación ilícita que “levantaba” autos en la vía pública.
Mientras la investigación ingresó en una meseta desde el inicio de año, subsisten algunos interrogantes que por el momento están lejos de tener su respuesta.
¿Quién se robó las armas? ¿Dónde están? ¿Cuáles son las responsabilidades funcionales de los miembros de la fuerza policial?
Demasiadas preguntas aún sin respuestas concretas.
El escándalo, día por día
Jueves 28 de mayo. En un allanamiento en busca de objetos robados a una escuela, los agentes encuentran una pistola Bersa Thunder nueve milímetros. Por su numeración, que no había sido limada, se constata que figuraba en el depósito de la Policía.
Viernes 29 de mayo. Se ordena un arqueo en la división Armamentos y Equipos, en el subsuelo de Jefatura.
Miércoles 17 de junio. El subjefe de Armamentos, subcomisario Guillermo Gasser Carrillo es ascendido a jefe de Exposiciones por Extravío.
Jueves 18 de junio. El jefe de Armamentos, comisario Sebastián Vaca realiza ante Gasser Carrillo una exposición por extravío de las 67 armas de fuego. La exposición no es una denuncia penal, por lo que la Justicia provincial aún no tenía conocimiento. Hasta ahora no se explicó la "casualidad" del pase de Gasser Carrillo y la inmediata exposición por parte de Vaca.
Lunes 25 de octubre. Clarín publica el supuesto robo de 50 pistolas Pierto Berreta en un acto policial en barrio Cerveceros.
Martes 26 de octubre. El entonces jefe de Policía Julio Suárez (foto) y el gobernador José Manuel de la Sota refutan la publicación. El abogado Alejandro Zeverín solicita al fiscal federal Gustavo Vidal Lascano que se abra una investigación ante la nota periodística. A la noche, Suárez vuelve sobre sus dichos y denuncia ante la Justicia provincial el faltante de 67 pistolas Bersa Thunder que debían estar en el depósito de Armamentos.
Miércoles 27 de octubre. El fiscal General de la Provincia, Alejandro Moyano, resuelve que la denuncia de Suárez sea investigada por el fiscal Anticorrupción Hugo Amayusco. Se allana Jefatura y son detenidos Vaca y Gasser Carrillo.

Martes 3 de noviembre. Son detenidos el comisario Zambrano y del suboficial Alejandro Tornavacca.
Miércoles 4 de noviembre. Se descubre que faltarían otras cinco pistolas Bersa.
Martes 10 de noviembre. El comisario Vaca declarara ante el fiscal Amayusco y asegura que sus superiores sabían del faltante de armas en junio.
Jueves 12 de noviembre. El subcomisario Gasser Carrillo declara lo mismo que Vaca.
Martes 17 de noviembre. El comisario Zambrano declara y asegura que la Jefatura sabía en junio del robo.
Viernes 4 de diciembre. Bajo fianza, los cuatro policías imputados son liberados. Desde la fiscalía Anticorrupción se informa que seis armas fueron recuperadas en diferentes allanamientos ajenos a la causa.

