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Thiago, una pequeña víctima del absurdo

El niño de 2 años fue baleado en la cabeza por dos jóvenes en moto que intentaron atacar a otro grupo, en barrio Zumarán. Su estado es crítico. Fue detenido un sospechoso ligado a una familia de villa El Nailon que tiene un largo historial de causas penales.

03 de enero de 2016 a las 12:01 a. m.
Thiago, una pequeña víctima del absurdo
Esquina. El niño estaba en la puerta de la casa de sus abuelos, en Firpo y Platón, cuando pasaron los motociclistas que empezaron a disparar (Javier Cortez/LaVoz)

Thiago Benjamín tiene dos años y ocho meses. El viernes a la tarde, esperaba en la puerta de la casa de sus abuelos, en barrio Zumarán, al norte de la ciudad de Córdoba, que lo llevaran a buscar un helado. Hoy, en coma y con un balazo nueve milímetros en la cabeza, su vida está en manos de los médicos del Hospital Infantil que no se resignan a los malos pronósticos. En el medio, otra vez el absurdo de la violencia urbana que parece cada vez se exacerba más en la capital provincial.Además de este caso, en las primeras horas del año se produjeron dos homicidios al norte y al este, ambos enmarcados en enfrentamientos entre conocidos.Casos que dejan al descubierto la gran cantidad de armas de fuego clandestinas que corren por los barrios cordobeses.El momento en que todo cambió para Thiago fue consecuencia, según los investigadores y la Justicia provincial, de otro instante ocurrido durante el mediodía del viernes 1°.Sin embargo, si se busca ver con una lupa expansiva, en ­realidad se trató de una dinámica de fragmentación social que responde a factores mucho más profundos.Con la naturalidad que ex­presan los resignados, ayer la familia de Thiago y los policías encargados de la investi­gación contaron cómo ocurrió el ataque.Relatos de los que surgen la descripción de una descomposición que alarma.Durante la mañana del viernes, tras los festejos por la llegada del año nuevo, en una pileta de la localidad de Unquillo, en las Sierras Chicas, coincidieron dos grupos de jóvenes de barrio Zumarán y villa El Nailon que desde hace tiempo mantienen diferencias.No pasó mucho para que otra vez cruzaran insultos. Luego, ya a la siesta, cada uno de ellos volvió hacia la ciudad de Córdoba.A la tarde de ese mismo día, dos muchachos del segundo grupo tomaron una pistola nueve milímetros, se subieron a una moto y fueron hacia Zumarán a buscar a sus contrincantes.A los pocos minutos los encontraron reunidos en una vereda de calle Luis Ángel Firpo al 1900. Y, mientras aceleraban, empezaron a disparar. En el ­sector contaron al menos cinco balazos.Uno de los proyectiles im­pactó en Thiago, que estaba en la puerta de la casa de sus abuelos, en la esquina de Firpo y Platón.El pequeño cayó inconsciente y hasta ahora no despertó. El balazo le ingresó por el rostro, entre un ojo y la nariz, y quedó alojado en la nuca. Los médicos y la familia saben, desde entonces, que su estado de salud es muy crítico. Espera en el hospital Fue su padre, Diego Pintos, quien lo levantó de la vereda, frenó a un auto particular y lo llevó al Infantil, ubicado a pocos minutos de allí. Eran las 18 del viernes. El primer parte médico fue un mazazo. Le comunicaron que Thiago tenía muerte cerebral, diagnóstico que luego fue corregido, aunque la vida del pequeño pende de un hilo.Tal es el daño que sufrió que por el momento es impensable practicarle una cirugía para extraerle el proyectil."Dentro de lo crítico, está estable", contó ayer el hombre mientras montaba guardia junto a un nutrido grupo de familiares y amigos."Ha ido evolucionando desde que entró casi muerto, pero es minuto a minuto", agregó.El padre recordó que tras recibir el Año Nuevo en la casa de barrio Pueyrredón donde viven, el viernes al mediodía fueron a la casa de los abuelos maternos, en Zumarán.A la siesta, su hijo más pe­queño le pidió un helado, por lo que salieron juntos a buscar alguna heladería abierta, sin éxito. Regresaron con la promesa de que más tarde iban a intentar conseguirlo.Ansioso, Thiago se quedó ­paradito en la vereda, junto a la puerta.Hasta que pasó la moto, se escucharon los estampidos y todo cambió en esa cuadra de un barrio de clase media trabaja­dora, donde los vecinos ahora cuentan que de un tiempo a esta parte los balazos comenzaron a sentirse cada vez más seguido.Al mismo tiempo, denunciaron, los móviles que patrullan parecen sólo un recuerdo. Desde El Nailon A menos de 24 horas del ataque, los detectives de la división Homicidios de la Policía ubicaron al principal sospechoso en la ­población de Balnearia, 190 ­kilómetros al este de la ciudad de Córdoba. Fue identificado como Elio González (28), que fue imputado y detenido por orden de la fiscal de feria Eve Flores, según confirmaron fuentes vinculadas a la investigación.Antes, el mismo viernes a la tarde, había sido detenido en Marqués Anexo un hombre de 36 años, a quien se le secuestró una bolsa con nueve pro­yectiles nueve milímetros, un cartucho de escopeta y una moto. Se cree que estaba intentando ocultar lo que González y otro cómplice habían utilizado minutos antes.González, el principal acusado, vive en villa El Nailon, dentro de Marqués Anexo, barrio con un largo historial de violencia urbana que está ubicado a pocas cuadras de Zumarán.El sospechoso es familiar de "los Tucumanos", nombre con el que se conoce a la banda que maneja el interior de ese sector y sobre la que pesan diferentes causas por narcomenudeo y tenencia de armas.Se trata de la familia a la que se vincula, desde hace tiempo, con diferentes episodios violentos en ese sector. Casos que por lo general tienen a adolescentes y jóvenes entre las víctimas y victimarios.Episodios brutales que parecen no tener fin.