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Sombras en medio de las luces

¿Cuándo Villa Carlos Paz se enfermó de ­esquizofrenia? ¿En qué momento esta ciudad referente del turismo cordobés comenzó a convivir con sus dos rostros: las luces de la diversión y las sombras de los crímenes?

27 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Sombras en medio de las luces

¿ Cu ándo Villa Carlos Paz se enfermó de ­esquizofrenia? ¿En qué momento esta ciudad referente del turismo cordobés comenzó a convivir con sus dos rostros: las luces de la diversión y las sombras de los crímenes? El asesinato de Ingrid se inscribe en una extensa nómina de homicidios que han tenido a esta ciudad del valle de Punilla y sus alrededores como centro.Casos emparentados, en su gran mayoría, con el accionar de las mafias criminales.Y que se suceden en medio de un silencio llamativo de una sociedad, a la que le cuesta reaccionar ante semejante sucesión de muertes violentas.Asesinatos ligados a un de­ficiente accionar judicial y po­licial.Investigaciones que, por lo general, han quedado inconclusas: verdades a medias, secretos sepultados y raíces jamás es­carbadas.Ingrid aparece, en este contexto, como un principio de excepción: a 24 horas de descubrirse el crimen, la Justicia informaba que tenían a un sospechoso detenido y un muestrario de pistas en su contra.Otro caso de violencia de ­género.Pero que reconoce, en esta hipótesis criminal que manejan los investigadores, varios signos que parecen conformar un patrón dentro del universo delictivo de Villa Carlos Paz. 1. Caos judicial. Fue asesinada en el Cerro de la Cruz, que se convirtió en un símbolo trágico de esa ciudad luego de que tres cadáveres fueron hallados en sus profundidades en los últimos seis meses. Todas muertes violentas. Se sospecha que quien la mató buscó ese lugar para intentar sembrar confusión, en medio del caos judicial que guía a las investigaciones por las dos muertes anteriores, la de Andrea Castana (cuatro imputados bajo dos hipótesis bien diferentes) y la del fotógrafo Hernán Sánchez (aún ni siquiera se sabe cómo murió).El homicidio intentó aprovecharse del inmenso descreimiento de la sociedad carlospacense ­hacia sus dos fiscales y la Policía de esa ciudad.Ayer al mediodía, cuando ya la noticia sobre la detención e imputación del novio de Ingrid rebotaba en cada rincón de la villa serrana, frente al ingreso del Cerro de la Cruz varios aún dudaban."Ahora se acerca septiembre y siempre vienen colectivos llenos de estudiantes. Pero no creo que este año vengan, después de todo lo que está pasando", apuntó una comerciante.Otra joven agregó que no ­podía creer que otra vez una muerte violenta sucediera al ­interior de esa emblemática montaña."Hoy no quería venir a trabajar. Pasan muchas cosas ahí arriba, no sé si el asesino nos mira desde algún lado, si se ­hace pasar como un cliente...", se lamentó."En todas partes matan gente", intentó mediar otra mujer preocupada por el efecto negativo en el turismo que esta noticia podía generar.Homicidios que se replican en la provincia, pero que en pocos lugares provocan tanto resquemor como sucede en Villa Carlos Paz, donde hace tiempo nada parece ser como se lo intenta presentar. 2. Drogas y armas. Según las primeras medidas procesales, tanto Ingrid como el supuesto matador habían consumido drogas la tarde-noche del lunes, cuando la joven se convirtió en desaparecida. Otra vez, aunque ahora no aparezca como motivo central del crimen, aparece la proliferación de la oferta y acceso a estupefacientes en esa ciudad.Al mismo tiempo, se secuestró en el domicilio del joven una pistolera de bolsillo calibre 22, cuyo origen aún no pudo esclarecer.De nuevo quedó al descubierto la facilidad con la que corren las armas ilegales en vastos sectores de la provincia. 3. Falsas pistas. La autopsia determinó que Ingrid estaba arrodillada cuando la fusilaron por la espalda. Cayó de ­boca contra una piedra. Cuando un niño por casualidad se salió del sendero y se topó con el cadáver, el martes al mediodía, aún tenía la mochila encima. De la cabeza salía un hilo de sangre. Al darla vuelta, los policías constataron que estaba desfigurada. Sin embargo, la primera versión que salió de una alta fuente policial de esa zona aseguró que se trataba de un suicidio. Para apuntalar esta teoría, sólo se ­indicó un mensaje de texto que había llegado el lunes a la noche al celular del padre de Ingrid, y que se presume que habría sido enviado por el asesino utilizando el teléfono de ella, que ahora nadie encuentra.Pero el resto de la escena del crimen no daba margen de dudas: un homicidio.Pese a ello, se demoró demasiado en aventurar que se había tratado de un crimen.Este diario logró confirmarlo a partir de fuentes no oficiales y lo publicó en la edición impresa de ayer.La ratificación judicial recién llegó al mediodía: la autopsia determinó que tenía un balazo en la cabeza.Otra vez, al igual que en las violentas muertes de Andrea y Hernán, desde los investigadores se sembraron pistas falsas, no a los periodistas, sino a la ­sociedad.Mentir en medio de una muerte violenta y conmocionante parece haberse convertido en una práctica casi normal dentro de una institución que necesita todo lo contrario: obtener y transmitir certezas en medio de la desazón.

La investigación

Imputado. Marcos Haye (32), que era el novio de Ingrid, fue detenido durante la madrugada de ayer e imputado por homicidio calificado (femicidio), que supone una pena de prisión ­perpetua.

Sospechas. Según la investigación que comparten el fiscal Ricardo Mazzuchi y la fiscal Adjunta de la Provincia, Alejandra Hillman (ella se quedaría con el caso), Haye habría asesinado a Ingrid en el Cerro de la Cruz, luego de ponerla de rodillas y ejecutarla con un tiro en la nuca. En el domicilio de Haye, en Tanti (allí vive con sus padres) se secuestró una pistolera calibre 22 que tiene proyectiles similares al hallado en el cráneo de la joven. El arma será objeto de un peritaje.

Últimas horas. Según fuentes judiciales, el lunes a la tarde, Ingrid y Haye se encontraron en un hotel de Villa Carlos Paz. Ambos habrían consumido drogas y al anochecer fueron hacia el Cerro de la Cruz. No está claro si ella fue bajo amenazas o engañada.

Seguridad. Entre otros puntos, se investiga si el policía que custodia el ingreso al cerro ya se ­había retirado. La seguridad en ese predio quedó otra vez en el centro del debate.