Sin sospechosos ni pistas claras por el crimen del policía
Sin detenidos, sin sospechosos, sin pistas firmes y claras. Así se encuentra por ahora la investigación por el crimen del sargento de policía Luis Sosa (42), quien el sábado último a la madrugada murió de dos balazos tras enfrentarse con dos atacantes que entraron en su casa luego de romper a patadas la puerta de calle. Sucedió en barrio Los Gigantes, al norte de la ciudad de Córdoba.
El fiscal Marcelo Fenoll, quien conduce a un grupo de investigadores, aún no tiene claro qué sucedió.
“Todos los presuntos móviles se manejan por igual: la posibilidad de un asalto trágico, una posible venganza o un hecho accidental, es decir, cometido por personas que se equivocaron de casa”, comentaron ayer fuentes judiciales, quienes precisaron que el suboficial recibió dos disparos de armas distintas en el abdomen.
“No fue una venganza, nunca. Ni sumarios tuvo”, expresó ayer a la prensa Soledad, esposa de la víctima. La mujer dijo que en la casa se produjeron ocho disparos y que su esposo “no alcanzó a disparar” porque el arma estaba sobre la heladera y quedó “tirada”.
Todo sucedió el sábado a las 4 en la casa ubicada en lote 169 de la manzana 69, en Los Gigantes. Tras romper la puerta a golpes, entraron al menos dos hombres. Sosa, quien se encontraba durmiendo con su esposa, saltó de la cama y fue a enfrentarlos.
“La mujer se encerró en el cuarto, al igual que los hijos. El policía siempre les había dicho que, si alguna vez pasaba un robo, ellos se debían encerrar en la pieza”, comentó una fuente.
“Yo no vi quiénes eran, nada, empecé a sentir tiros”, indicó la mujer. La viuda se mostró dolida porque su esposo no fue velado con cortejo de honor policial.

