Siguen sin encontrar los restos de Nicolás Sabena
Ayer los buscaron durante todo el día en un campo cercano a la zona urbana. Hoy prosiguen en otros dos lugares rurales de la zona.
Desde que logró entrar a la quinta de la familia Vargas Parra Miserendino y ciertas pistas le indicaron que su hijo Nicolás pudo haber sido asesinado y hasta descuartizado en ese lugar, Rosa Sabena imploró a Dios para dar con sus restos. Varias veces lo soñó flotando, como en una acequia. Este martes, Rosa estaba más angustiada que nunca cuando en el nuevo lugar de búsqueda del cuerpo divisó una antigua acequia, parecida a la que había soñado. Durante toda la jornada buscaron los restos de su hijo en ese lugar (camino a Tres Acequias), los canes preparados en odorología forense marcaron tres puntos para la excavación. En uno de ellos se hallaron huesos, pero resultó que eran de un caballo. Hoy continuarán las excavaciones en otros dos lugares próximos a la ciudad.Nicolás Sabena (21) desapareció en septiembre del 2008. Se había ido de la casa tras una discusión familiar. Luego se comprobó que estuvo viviendo en la quinta de José "Pepe" Vargas, un hombre mayor relacionado por rumores con la droga, el delito y hasta sindicado como "buchón" de la Policía. Ya está pendiente en Tribunales el juicio contra José Vargas, su hija Lucía y su hijo "Yaco" por la "privación ilegítima de la libertad de Nicolás Sabena, agravada por el tiempo de su duración".Aunque existen indicios, lo que no se ha podido probar es que el chico haya sido asesinado. Como el cuerpo nunca apareció, el defensor oficial René Bossio pidió que, antes de elevarse a juicio, se desglosara el resto de las actuaciones, para que se pudiera seguir investigando el presunto homicidio.
Muy cerca
El fiscal Rubén Moine es quien está a cargo del caso y ayer ordenó rastrillajes que continuarán hoy para intentar dar con el cadáver de Nicolás o sus pertenencias. A las 8 de ayer, Rosa Sabena, querellante; personal de Policía Federal, con canes, y de Gendarmería, equipados con el georradar, se reunieron frente a tribunales con el fiscal para ir a revisar un campo ubicado al oeste de la ciudad.
Se trata de una propiedad que está muy cerca, a menos de 30 metros del alambrado de la quinta de Vargas y que sólo se habría revisado superficialmente. “Estamos en la misma zona que marcó el juez federal en 2010 cuando intervino porque se pensaba que la muerte de mi hijo estaba relacionada con drogas. Yo pude determinar las coordenadas, los perros han marcado tres lugares, uno es justo donde me dicen que supo haber una acequia y hay como una depresión. Estoy muy angustiada”, explicó Rosa.
En el lugar también se hizo presente el geólogo Guillermo Sagripanti y otros especialistas. Rosa explicó que, por la vegetación del lugar, a los perros se les hizo difícil el trabajo. Dijo que el georradar tiene capacidad para detectar huesos, movimientos de tierra y otros elementos hasta un metro y medio de profundidad. “Si esto no se hizo antes es porque no me habían dado acceso al expediente. Es de destacar lo que pidió Bossio porque, de no ser por él, todo el caso queda en la nada”.
Desde que desapareció su hijo, Rosa no ha dejado un minuto de buscarlo y hasta se puso a estudiar Derecho para seguir palmo a palmo el expediente.
*Corresponsalía

