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Se agiganta el misterio de las hermanas

Sigue la búsqueda, y los investigadores no descartan ninguna hipótesis sobre la ausencia de las dos mujeres, quienes se presentaban como “médicas del espacio”. Hubo rastrillajes y hasta se utilizó un drone, pero no surge en la causa alguna pista firme.

21 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Mariela Martínez*
Se agiganta el misterio de las hermanas
Tecnología. Ayer se utilizó un drone para intentar obtener alguna pista aérea, pero no hubo resultado (LaVoz)

Embalse. El misterio desembarcó y sigue firme en el campo ubicado en el paraje El Quebracho, entre Embalse y Almafuerte, 100 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba, con la desaparición de las hermanas Ada (68) y Ana Azategui (65). Pese a una semana de búsqueda no hay ningún rastro de las mujeres, conocidas en esa región por su actividad como "médicas del espacio", tal como ellas mismas habían decidido autodenominarse. Se suman testimonios de gente que acudía a esa modesta casa rural para curar enfermedades propias o de allegados y que cuentan que ambas se mostraban convencidas de que podían tener conexión con algún ser extraterrestre para procurar cura o alivio de males terrestres. La fiscal de Río Tercero, Andrea Heredia Hidalgo, aunque evitó ofrecer precisiones porque se mantiene el secreto de sumario, comentó que "no descarta ninguna hipótesis".Entre otros puntos, se analizan líneas de investigación que van desde un acto de desaparición voluntaria hasta de un doble crimen.De todos modos, en la casa no quedó ni una pista, en ningún sentido, según advirtieron fuentes con acceso a la causa. Se han diligenciado varias medidas relacionadas a búsqueda de personas vivas y muertas. Hubo un rastrillaje por tierra y por aire del campo, de unas 300 hectáreas, de la familia Azategui.El operativo incluyó a policías y bomberos, y hasta el uso de drones.Desde la Fiscalía se aseguró que se cuenta para la búsqueda "con todos los recursos humanos y materiales necesarios".Este diario se contactó con Marta Azategui, hermana de las desaparecidas y quien radicó la denuncia por su ausencia el miércoles de la semana pasada. La mujer prefirió no hablar con la prensa.

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Velo de misterio

Las anécdotas que se van sumando en la zona y en redes sociales alimentan aún más el velo de sospecha y misterio.

Los investigadores también pusieron énfasis en las creencias y en la historia de estas hermanas, quienes desde hace al menos 15 años no salían de ese predio, aunque se supo que mantenían contacto con el exterior.

En esa línea, otra fuente allegada a la causa confió que si bien las mujeres vivían en forma modesta, siendo propietarias del campo, recibían el diario todos los días, escuchaban radio y hasta contaban con una importante biblioteca.

Varios testimonios habrían calificado a las mujeres de “muy instruidas y cultas”.

Hace unas dos décadas atrás, una de ellas se desempeñaba como periodista de un periódico del valle de Calamuchita.

Algunos vecinos de ese campo habrían declarado en la causa que el día de la desaparición, las hermanas habrían esperado a un supuesto paciente que iba en busca del servicio que ofrecían.

Por esa tarea no cobraban en dinero: recibían aportes voluntarios en alimentos.

Entre otros datos que se investigan, se busca confirmar si el domingo anterior al miércoles en el cual su hermana no las halló, habrían estado en ese campo otros parientes.

Otro dato que se tiene en cuenta: el 30 de septiembre había fallecido el hermano de las mujeres, que vivía con ellas.

Ese dato también es valorado. No se descarta que hayan viajado en busca de algún refugio que les permita meditar sobre la dolorosa pérdida, conducta que habrían repetido hace unos 20 años atrás, según confió una fuente con acceso a la causa.

Una fuente arrimó el dato de que faltaría un mate de plata, ese del que no se separaban jamás las ahora desaparecidas. En la casa no había ningún desorden.

Hasta se buscó en el mismo campo el sitio donde la madre de estos hermanos está enterrada, en un sector cercano a la vivienda familiar.

También figuran en el expediente las llamativas vacas de color blanco, de las que hablan en varias ocasiones en la zona, como algo distintivo sólo de ese campo.

El dato de la posible venta del campo también estaría en análisis para los investigadores.

Un testigo habría aportado el dato de que un interesado, del mismo valle de Calamuchita, habría iniciado contactos para adquirirlo.

Ana y Ada nacieron en ese campo, del que conocían cada rincón. El rastrillaje incluyó cada sector de monte y hasta cuevas naturales existentes en el predio.

Son solteras, sin hijos, de estilo casi ermitaño y una vida cotidiana muy sencilla; y hasta los últimos días en que algún vecino las vio, aseguraban tener contactos con “el espacio”.

*Corresponsalía