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Río Segundo: qué fue del chico que mató a su amigo a golpes en 2019

Mientras en Laboulaye sigue la conmoción por el crimen de Joaquín, en Río Segundo nadie olvida el asesinato de Franco Aráoz, quien tenía 13 años. Las claves del caso.

17 de julio de 2023 a las 03:34 p. m.
Augusto Laros
Río Segundo: qué fue del chico que mató a su amigo a golpes en 2019
Río Segundo. Un reclamo por el crimen de Franco Aráoz, de 13 años, ocurrido en 2019 en esa ciudad. (La Voz/Archivo)

El 20 de enero de 2019 ocurrió un crimen brutal en la ciudad cordobesa de Río Segundo: Franco Aráoz, de 13 años, fue asesinado a mazazos por un joven de 16.

Ese caso, que tuvo su sentencia judicial en mayo de 2021, guarda varias similitudes con el reciente crimen de Joaquín Sperani, que conmovió a Laboulaye días atrás, y que está en su etapa inicial de investigación. En ambos sucesos, fueron menores de edad tanto víctimas como victimarios.

Si bien cada caso tiene sus particularidades, este precedente ocurrido en Río Segundo traza un paralelismo reciente y, a la vez, podría ayudarba inferir lo que podría pasar, y también lo que no, con el desenlace judicial por la causa iniciada en Laboulaye.

Antes de mencionar las similitudes corresponde una diferencia jurídica importante: en el caso ocurrido en Río Segundo en 2019 el agresor tenía 16 años al momento del hecho, por lo que pudo ser imputado e investigado en un proceso penal, aunque con un tratamiento menos severo al que recibiría un adulto mayor de 18. Entre los 16 y 18 años, pueden ser imputados aunque no encarcelados si resultan condenados.

En cambio, el principal sospechoso por el crimen de Joaquín, de 13 años, es absolutamente inimputable para la ley. Es decir que no puede ser condenado ni privado de su libertad, aunque eso no significa que no se haga una investigación penal y un tratamiento tutelar.

Hecha esta salvedad jurídica, en ambos casos se dan similitudes del orden social.

Franco, en Río Segundo, también era amigo del joven que lo asesinó, como se sospecha que habría ocurrido en Laboulaye. En los dos casos, ambos se conocían del colegio.

Además, los acusados confesaron los crímenes luego de haber ocultado los cuerpos. Y tanto Joaquín como Franco murieron a causa de fuertes golpes en la cabeza.

Tras el caso en Laboulaye, el acusado por el asesinato de Franco fue alojado en el Complejo Esperanza, en la comuna de Bouwer, al igual que el principal sospechoso en la reciente causa de Joaquín.

Laboulaye. La casa abandonada de Sarmiento al 470, donde hallaron sin vida a Joaquín Sperani (Gentileza).
Laboulaye. La casa abandonada de Sarmiento al 470, donde hallaron sin vida a Joaquín Sperani (Gentileza). (La Voz)

Cómo falló la Justicia en 2021 por el caso de Río Segundo

La Justicia encontró responsable a L., de 18 años.

Se ordenó un tratamiento tutelar por el término de un año, prorrogable en caso de resultar necesario, y se requirió a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) de la Provincia un “tratamiento psicológico individual, sistemático y continuo”, algo similar a lo que podría ocurrir en el caso de Joaquín.

La decisión fue tomada por la jueza Juvenil de Séptima Nominación, Nora Giraudo. La magistrada explicó oportunamente a este medio que en el fuero de minoridad se realiza el juicio, luego se declara la responsabilidad y después sigue un tiempo de prueba que busca evitar la pena de prisión.

Giraudo aclaró entonces que no está excluido ningún tipo de delito, aunque sean graves. “Lo que atiende este régimen es la inmadurez del joven”, indicó en ese momento a La Voz.

El 7 de marzo de 2023, L. fue condenado a siete años de prisión, acusado de homicidio simple y hurto calamitoso. Ya tenía entonces 20 años.

La familia de Aráoz reclamaba la pena de prisión perpetua para el acusado, algo que no es posible en el país bajo las leyes actuales.

La ley penal juvenil de Argentina establece que una persona de entre 16 y 18 años es “eventualmente punible”, es decir que puede ser imputado e investigado en un proceso penal, solo que se hacen dos juicios: uno que determina si hubo responsabilidad en ese caso y establece una medida por un período de prueba y con condiciones que tiene que cumplir. Y luego se hace otro juicio para establecer cuál ha sido el resultado y si sirvió para que el adolescente resocializara o, por el contrario, es necesario imponerle una pena de prisión, pero con una escala penal inferior a la de un adulto, reducida a tentativa de ese delito, como ocurrió en el expediente de Río Segundo.

A diferencia de este caso en Río Segundo, el único acusado hasta ahora del crimen de Joaquín en Laboulaye no podrá ser condenado ni privado de su libertad, dada su edad.

Algunas claves

El sistema penal intenta evitar las penas a menores de edad acusados de cometer delitos.

Para ello propone un período de prueba en el que se deben acatar una serie de condiciones impuestas por el juez. Esto sólo es posible hasta los 21 años.

Además, y en el caso de ser condenados, reciben penas acordes con la escala penal del mismo delito, pero en grado de tentativa, por lo que el monto de la condena se reduce.

Los jóvenes tienen, según la Convención Internacional de los Derechos del Niño y también la legislación local, un tratamiento diferenciado durante el proceso penal que se orienta a la no punición.