¿Quién quería que Eugenia desapareciera?
El enigma de la mujer de Jesús María que falta de su casa desde hace casi un mes. Su hijo es el único detenido, aunque aún no se conoce una hipótesis sólida.
¿Para quién representaba algún tipo de peligro o de obstáculo María Eugenia Cadamuro, la mujer que lleva desaparecida casi un mes en Jesús María?
Es la pregunta más difícil de contestar, mientras van conociéndose testimonios de allegados, conocidos, amigos y parientes que derrumban, como fichas de dominó, la mayoría de las hipótesis que se han ido tejiendo sobre el caso.
Hasta ahora lo único concreto es que la mujer de 46 años desapareció el 15 de marzo, alrededor de las 20.20. Esa noche, su auto quedó frente a la puerta de su casa, que estaba cerrada, pero con las ventanas internas abiertas y con la música encendida.
Desde el 30 de marzo, está detenido su hijo, Jeremías Sanz (21), imputado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por el vínculo.
Tras la captura de Jeremías, el fiscal José Raúl Almeyda decidió mantener cerrado el sumario por el término de 10 días más, aunque esta semana tendrá que resolver si hace lugar al pedido de excarcelación que solicitaron los abogados que defienden al joven o si le dicta la prisión preventiva.
“Maru” no estaba deprimida, sino más bien llena de proyectos. Lo atestigua, de hecho, el último video que le envió a su actual marido que vive en Miami y en el que le muestra cómo marchaban los arreglos que estaba haciendo en su casa –le encantaba la decoración de interiores–, a la que pensaba poner en alquiler antes de volverse a los Estados Unidos, lugar donde vivía desde 2014.
Las palabras del marido, Pedro García, vía redes sociales con periodistas de Jesús María también le restaron fuerza a la hipótesis de que estaban divorciados y con problemas de pareja.
No surge de las comunicaciones ningún indicio que lleve a pensar en violencia doméstica.
María Eugenia tampoco tenía problemas financieros ni grandes deudas.
El año pasado abrió junto con sus dos hijos una sociedad anónima (Barranca Yaco) y, recientemente, estaba casi resuelta la parte de la herencia que le correspondía de unas 300 hectáreas de campo tras la muerte de su madre.
Tenía una parte de su casa de dos plantas en alquiler y estaba a punto de alquilar la planta baja.
Además, asesoraba a algunos comercios locales en la remodelación de sus interiores.
Y si faltaba derribar otra hipótesis, el viernes último Infobae publicó declaraciones de la hija de “Maru” y hermana de Jeremías, Guadalupe, en las que descarta que haya habido una mala relación entre madre e hijo.
En ese sentido, La Voz pudo establecer que en enero fue Jeremías quien llevó al aeropuerto a su madre cuando esta se iba de vacaciones a Brasil.
“Mi relación con mi mamá es buena, pero no hablamos todos los días. Lo mismo mi hermano. Es más, él era el que mayor capacidad de diálogo tenía con ella, hasta podían hacer un negocio juntos. Mamá les alquilaba su casa a gendarmes. Jeremías la ayudó con eso”, relató Guadalupe.
Búsqueda infructuosa
Si no estaba deprimida, si no tenía problemas de pareja, si no tenía problemas financieros, si no se llevaba mal con su hijo, si estaba llena de proyectos, si se la veía feliz, si estaba haciendo por primera vez en mucho tiempo lo que le gustaba, ¿qué pasó con ella?
Algunos familiares directos de Jeremías, que prefirieron resguardar su identidad, coincidieron en que no lo ven capaz de “raptar” a su madre ni de haber sido partícipe de algo trágico.
Ni siquiera el marido de “Maru” sospecha del joven, pero lo cierto es que las pruebas que colectó el fiscal lo conectan directamente con los últimos momentos de la mujer, antes de que se le perdió el rastro.
Almeyda ordenó cinco allanamientos en distintas propiedades rurales y urbanas.
La Dirección de Investigaciones Operativas de la Policía Judicial viene analizando otras pruebas surgidas del secuestro de algunos elementos.
El fiscal tiene una fama bien ganada en cuanto al hermetismo que guarda sobre las causas que maneja.
En los últimos 20 años, nunca dio una conferencia de prensa ni se expuso a cámaras de televisión o a grabadores de periodistas.
Cuanto mucho autoriza a uno de sus secretarios a hacer un retrato hablado de una causa, sin grabadores de por medio.
Pero esa misma fama se ganó respecto de su meticulosidad antes de decidir una imputación o una elevación a juicio, aunque no hayan trascendido los motivos que derivaron en la decisión de imputar y detener al hijo de María Eugenia.
Se trata del hasta ahora único acusado del caso, un misterio que en Jesús María tiene muchas preguntas pero casi ninguna respuesta.
* Corresponsalía

