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Pronóstico extendido: huracanes

Son días álgidos y la situación no mejorará en el corto plazo: inseguridad, cambios de funcionarios y cortocircuitos varios.

30 de noviembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Pronóstico extendido: huracanes

Álgidos, tumultuosos y plagados de incertidumbre. Así vienen siendo los últimos días en materia de seguridad en Córdoba. Nada hace presagiar que la situación vaya a mejorar en el corto plazo. Por un lado, el huracán que se vive en la Jefatura de Policía, donde el escándalo por el robo de las armas, al tiempo que la investigación avanza, sigue disparando esquirlas hacia todos lados. En esa misma Central, donde parecieran haberse quemado los papeles e ideas para frenar la inseguridad, sigue desarrollándose una batalla para terminar de deshacer la figura de Julio Suárez al frente de la Policía. Se sabe: a pesar de que José Manuel de la Sota ante los medios aún lo defiende, Suárez tiene que desalojar su oficina en días. Juan Schiaretti no lo tiene en sus planes.Donde no hay incertidumbre es en el Ministerio de Gobierno, que quedará a cargo del bioquímico Carlos Massei, de quien dependerá Seguridad (Diego Hak podría ser el secretario a cargo). Massei trabaja contrarreloj en delinear la futura cúpula policial. Los nombres de comisarios (algunos ya retirados) van y vienen.Y si la situación no es fácil en la Policía provincial, menos lo es en la Fuerza Policial Antinarcotráfico, donde el abogado Martín Berger dio un portazo y dejó la dirección. Creada hace poco, la FPA aún no despegó y ya es nido de cortocircuitos.A 700 kilómetros, en Buenos Aires, ya se sabe que Patricia Bullrich y Eugenio Burzaco serán, cuando Mauricio Macri asuma como presidente, ministra y secretario de Seguridad de la Nación, respectivamente.Con distintos pergaminos (Burzaco, por lo menos, dirigió la Policía Metropolitana), ambos tendrán bajo su mando a la Policía Federal, Gendarmería, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y Prefectura; fuerzas con abultados presupuestos que son la envidia de cualquier policía provincial.Desde el Gobierno de Córdoba son contundentes: desde hace años, la Nación dejó de ayudar a Córdoba en seguridad. "Ni para las cámaras de seguridad colaboraron los K", dice un informante. "A las reuniones del Consejo de Seguridad fuimos dos veces y no llamaron más", aporta otra fuente. "En 2013, con los saqueos, nos dejaron solos", agrega un funcionario. La última vez que Nación ayudó a Córdoba fue en los primeros años del kirchnerismo, cuando la entonces Side colaboró en desbaratar bandas de secuestradores. Luego, todo se cortó.Cómo será el cortocircuito Nación-Provincia que la Federal, la Gendarmería y la Policía de Córdoba dejaron otra vez de trabajar juntas. Celos, desconfianzas, ansias por acarrear méritos y decisiones de más arriba llevaron a que cada fuerza volviera a actuar por su cuenta. Mientras, la droga sigue entrando y cruzando el país, de punta a punta, como si nada.¿Cambiará algo con Macri y Schiaretti? El pronóstico es impredecible.Mientras tanto, al tiempo que continúa sin ver un trabajo policial eficiente, el vecino común sigue sufriendo una delincuencia que aumenta en Córdoba, al tiempo que observa cómo el narco crece en los barrios. A ese ciudadano poco le importa quién será el jefe policial o su jefe político. Sólo quiere un poco de honestidad, salir y retornar tranquilo a casa y volver a confiar en quien lo cuida.