Primero fue el miedo; después, el desconsuelo
A cada paso, había rostros de dolor, de desesperación, de no comprender qué pudo cambiarles la vida en un instante fatídico.
Recorrer las calles era encontrarse con decenas de vecinos que miraban incrédulos a su alrededor. Estas son apenas algunas de las imágenes que los representan.
La llamada. Alguien recibe un mensaje tranquilizador desde la destrozada vivienda de Rodríguez Peña y Bartolomé Argensola.

Lo que quedó después. Grandes y chicos comparten la angustia. Todos juntos, algunos con la mirada perdida. Otros, aferrados a un afecto para sentirse contenidos. Para todos por igual comienza el largo camino de la reconstrucción material y espiritual.

El filo de la muerte. Las chapas volaron decenas de metros. Por fortuna, nadie se cruzó en su camino. Ocurrió en Argensola y Rodríguez Peña.

La reconstrucción. Christian Panizza y Juan Lasa decidieron no esperar. Las maderas ayudarán a recomponer su casa dañada.


