Temas del día:

Preocupa una ola de violencia en ruta 20 y la Circunvalación

En un radio de menos de 30 cuadras, los balazos resuenan todo el tiempo. En menos de 20 horas, cuatro personas fueron heridas a balazos. Misteriosa muerte de un niño.

17 de noviembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Preocupa una ola de violencia en ruta 20 y la Circunvalación
Niño muerto. Nicolás apareció ahorcado. Según la Policía, fue suicidio. Su familia habla de un crimen (Pedro Castillo/Archivo).

El sábado 9, alrededor de las 21.30, Daniel Alejandro Miranda (35) llegó a la guardia del hospital Misericordia con un balazo cerca del pecho. Su mujer lo llevó en un auto particular. Había sido atacado en villa Las Pichanas, un asentamiento de villa Martínez, en el oeste de la ciudad de Córdoba.

Horas después, cerca de las 5.30 de la madrugada del domingo 10, al mismo centro asistencial llegó un adolescente de 16 años, con una herida de arma de fuego en la pantorrilla izquierda. Su madre fue la que lo llevó desde villa Aspacia, en la misma zona de la Capital.

Ambos procedimientos quedaron asentados en la Unidad Judicial 5, de la comisaría 10ª, ubicada en proximidades del hospital.

La violencia no se detuvo en estos casos. Ese mismo domingo, alrededor de las 16, ingresó también en el Misericordia Sergio Isaac Domínguez (23) con tres balazos. Según relató un familiar a la Policía, el joven junto con un amigo habían ido en moto a buscar a una banda rival, en barrio Los Filtros, todo en la misma zona oeste de la ciudad.

Como en la escena de una película medieval, en la que los guerreros a caballo se cruzaban de frente, en direcciones contrarias, e intentaban derribarse con lanzas, en este caso –según las fuentes policiales–, los jóvenes se enfrentaron en motos y a los tiros.

Domínguez terminó baleado (aunque logró el alta médica horas después, ya que los disparos no le afectaron ninguna arteria ni órgano: uno terminó incrustado en el esternón y otro rozó la axila izquierda), mientras que uno de sus oponentes, de apellido Ortiz, también resultó con varias heridas y fue internado en el Hospital de Urgencias.

Al parecer, el enfrentamiento fue la derivación de una pelea ocurrida días antes tras un baile de cuarteto en el estadio Sargento Cabral.

Ajustes de cuenta

En los casos anteriores, las víctimas evitaron dar mayores detalles a la Policía. Ajustes de cuenta que se resuelven ahí nomás, entre vecinos o conocidos, lejos de una Justicia que muchas veces ignora lo que ocurre en el interior de diferentes barrios de Córdoba.

Villa Martínez, Las Pichanas, villa Aspacia, Los Filtros, todos sectores comprendidos a ambos márgenes de la avenida Fuerza Aérea Argentina (ruta 20) y Circunvalación.

Cuatro baleados en menos de 20 horas en un radio de menos de 30 cuadras. Armas de fuego en poder de adolescentes y jóvenes. Radiografía de otra zona de la Capital que en los últimos tiempos quedó sumergida en la violencia.

Según cuentan vecinos, trabajadores sociales y otras personas que prefirieron el anonimato para animarse a dialogar con este diario, el avance del narcotráfico, materializado en precarios “quioscos” explotados por desesperados, terminó por generar el conflicto social en una zona donde hace mucho se cuece el mismo caldo de cultivo: desocupación, marginalidad, inseguridad y una alta deserción escolar.

En este radio de menos de 30 cuadras, vivía Nicolás Maximiliano Valdez, el chico de 11 años que el martes 1º de octubre a la tarde apareció ahorcado en el patio de la humilde vivienda familiar de villa La Tela. Sus padres y hermanos denuncian que lo mataron e incluso han señalado al supuesto asesino, un joven de 17 años, de villa Martínez. En la villa, todos cuentan lo mismo y agregan que se trató de un ajuste “narco”, ya que a la familia le habían “fiado” medio kilo de marihuana que jamás pagó, versión que los padres de Nicolás ya han desmentido.

El caso continúa caratulado, en la Fiscalía de Distrito 4 Turno 3, a cargo de Dolores Romero Díaz, como “muerte de etiología dudosa”. Los investigadores primero pensaron en un suicidio (pese a que quienes conocen a Nicolás niegan que haya tenido una conducta previa que hiciera pensar en esa determinación), aunque ahora no descartan un crimen. Un hermano del chico, de 9 años, es el testigo clave, ya que asegura haber visto salir corriendo a los supuestos atacantes. Será sometido a una cámara Gesell para confirmar su testimonio. Los familiares aseguraron que el presunto asesino continúa amenazándolos, pero no radicaron ninguna denuncia.