Otro detenido por caso de robo al cajero automático
Es un empleado de la firma de transportadora de caudales Prosegur, que fue imputado y vinculado con la banda que en enero último se alzó con más de 700 mil pesos que extrajo de una máquina.
La compleja investigación por el robo de un cajero automático ubicado en la Estación Terminal de Ómnibus de Deán Funes sumó ayer un nuevo capítulo con la detención de un empleado de la firma de transportadora de caudales Prosegur, que fue imputado y vinculado con la banda que en enero último se alzó con más de 700 mil pesos mediante un ingenioso plan delictivo. Según confirmó el fiscal de esa ciudad, Eduardo Gómez, ayer a la mañana fue detenido en la ciudad de Córdoba, cuando llegaba a la firma, Gustavo Ariel Rollheiser (44), un empleado que lleva más de 20 años en la firma y que ostenta el cargo de "portavalor jefe de blindado", lo que significa que lleva los cofres con dinero.Fue imputado de "partícipe secundario de robo calificado", ya que se sospecha que fue la persona que le facilitó a los delincuentes una copia de llave para acceder adentro del cajero automático.También ayer, la fiscalía formalizó la imputación contra otra persona, José Luis Tapia, que estaba detenido por otra causa. De esta manera, ya son siete las personas detenidas acusadas de haber integrado esta organización delictiva. En tanto, hay otras dos prófugas ya identificadas, Darío Mauricio Pucheta y Gustavo Misael Torres, mientras que resta establecer las identidades de "los chilenos", que habrían sido contratados de manera especial para cometer este delito, según la principal hipótesis.El resto de los detenidos son Ricardo Alfredo Romo (el supuesto cabecilla de la banda), Héctor Fabián Astudillo, Raúl Alejandro Aguirre, Nicolás Emparanza y Marcos Ezequiel Valenzuela. ¿Botín en CBI? Entre otras particularidades, se sospecha que el presunto líder de la banda, Romo, habría depositado fuertes sumas de dinero en la financiera Cordubensis (CBI), que en el verano cerró sus puertas en medio de un escándalo y dejó sin sus dineros a cientos de ahorristas particulares. Según se desprende de la investigación ejecutada por el subcomisario Reinaldo Loza y los oficiales Cejas y Flores, de la Unidad de Investigaciones de la Departamental Ischilín, los delincuentes trabajaron durante tres días en el cajero del Banco de Córdoba ubicado en la Terminal de Ómnibus de esa ciudad, desde el viernes 10 hasta la madrugada del lunes 13 de enero.Uno de los delincuentes simuló utilizar muletas y se sentó fuera del lobby del mismo, mientras que en un vidrio pegaron un papel que decía "No funciona". Se ubicó en un banco que estaba en el pasillo donde estaba emplazado el cajero, y se puso a escuchar música con un volumen alto, para que no se oyeran, allí, los ruidos de sus cómplices.Los ladrones también hicieron sonar la alarma para que los policías fueran, no vieran a nadie y creyeran que se trataba de un error del sistema de seguridad.La banda llegó a la estación ubicada en Santa Fe y Domingo Cabrera en una camioneta BMW X3 oscura y en un auto Renault Fluence claro.

