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Ordenan que un femicida venda su auto para reparar económicamente a la hija de su víctima

Sergio Cejas hostigó durante 5 años a la oficial de policía Gisel Varela y la asesinó de 5 balazos. Ahora recibió la sentencia de forma unánime por femicidio.

09 de junio de 2022 a las 11:55 p. m.
Ordenan que un femicida venda su auto para reparar económicamente a la hija de su víctima
Condenaron a prisión perpetua a Sergio Cejas, el asesino de la oficial de policía Gisel Romina Varela.

Sergio Alejandro Cejas (38) fue condenado este jueves a prisión perpetua por haber asesinado a balazos en el verano de 2019 a su expareja, la oficial de policía de Mar del Plata Gisel Romina Varela. El tribunal dispuso el decomiso y la venta de su auto para darle el dinero a la hija de 11 años de la víctima, “en concepto de reparación económica integral”.

Además, se ofició al Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, para dar cumplimiento con el resarcimiento económico previsto por la ley 27.452 para los hijos de víctimas de femicidios.

El Tribunal Oral en lo Criminal 2 (TOC 2) sentenció de manera unánime al imputado, como autor del delito de “homicidio agravado por la relación de pareja y femicidio”.

Femicidio

El hombre asesinó de cinco balazos a Varela (33) en la mañana del 8 de enero de 2019, luego de arrebatarle su arma reglamentaria. La interceptó en la esquina de Alberti y Las Heras, y le disparó dos veces en la cara, una en el cuello y otros dos tiros impactaron en el chaleco antibalas que ella llevaba puesto.

Al momento del crimen, Cejas llevaba en la mochila una copia de la restricción de acercamiento dictada por el Juzgado de Familia 4 cinco meses antes.

Tras el femicidio, el imputado escapó en su auto Toyota, que había dejado estacionado a metros del lugar, y fue detenido horas más tarde en la localidad vecina de Miramar, donde fue hallado con la Bersa calibre 9 milímetros de Varela en el asiento trasero.

Violencia previa

Cejas acosaba a la mujer, “incluso luego de que se le impusiera una orden de restricción de acercamiento”. El fallo aseguró que el acusado “hostigaba y perseguía permanentemente a Varela, se le aparecía en cualquier momento cuando estaba trabajando, también lo hacía en su domicilio de forma intempestiva en cualquier horario”.

“No se ha verificado en lo más mínimo que Cejas haya estado emocionado violentamente, pero aun así resulta meridianamente claro que las circunstancias para nada harían excusable su obrar, dada la violencia de género persistente que él ejerció sobre Gisel, al menos durante los cinco años anterior a que le causara la muerte”, dijo la sentencia.

“Ejercía sobre ella violencia de género, de forma psicológica, sexual, económica y física. A Varela no se le conoció otra pareja luego de que comenzara a relacionarse con Cejas; en cambio, este último salía con varias mujeres. Tanto Varela como el resto de sus compañeras policías le tienen temor al imputado”, señalaron los magistrados.

Juicio

El acusado llegó a juicio con prisión preventiva en la Unidad Penal 44 de Batán, no quiso declarar a lo largo del proceso y pidió no estar presente durante la lectura de la sentencia.

Al brindar sus últimas palabras ante el tribunal en la última audiencia del debate oral, expresó: “Quiero expresar mi arrepentimiento, por el final de los hechos. Pedir disculpas por todo lo que pasó. Que Dios obre en nuestras vidas y sea quien él nos juzgue”.

Los jueces concluyeron que en el juicio quedó expuesto “sobremanera la violencia de género que ejercía Cejas sobre Varela, basado en una clara relación desigual de poder, que afectaba su integridad física, psicológica, sexual, económica, como así también su seguridad personal y que culminó con su vida”.

Tras la sentencia, la fiscal se mostró “muy conforme” y destacó la reparación dispuesta para la hija de Varela, “que no había sido solicitada” por la acusación.

Salas dijo que la niña está siendo criada por los padres de la oficial asesinada, quienes se mudaron desde la localidad vecina de Santa Clara a la provincia de Mendoza tras el crimen, para preservarla.

Respecto a la víctima, la fiscal aseguró que “estaba inmersa en un círculo de violencia de género del que no pudo salir”.