No hallan armas y el fiscal apunta a jefes superiores
No aparece la mayoría de las pistolas robadas de Armamento. Investigan a oficiales de mayor rango que los detenidos. Primo del subjefe de la Policía, entre los sancionados e investigados.
Desde que estalló, se sabía que el escándalo era demasiado grave y de consecuencias imprevisibles. Y desde que el miércoles a la tarde se hizo cargo de la causa, el fiscal Anticorrupción N° 1 de Córdoba, Hugo Amayusco, no ha cesado en la pesquisa de quizá una de las causas más complejas de su carrera: el robo de al menos 67 pistolas 9 milímetros del corazón de la Jefatura de Policía de Córdoba. El fiscal trabaja en dos líneas paralelas: por un lado, la cadena de responsabilidades por el episodio delictivo. Está claro que detrás de las armas robadas de la Central de avenida Colón al 1254 están policías. Por otro lado, y quizá el más importante a tenor de los graves episodios delictivos y de violencia urbana que se registran en Córdoba, el funcionario está obsesionado en hallar todas las armas sustraídas, las cuales, se teme, podrían ya estar en manos de la delincuencia.A poco de hacerse cargo del caso (el miércoles a la noche), Amayusco detuvo a dos jefes policiales responsables del área y los imputó por peculado (malversación de caudales públicos, es decir, dinero del Estado), una figura penal que prevé una condena de reclusión o prisión de 2 a 10 años, más inhabilitación perpetua y absoluta. El funcionario prosigue con su investigación y todo indica que irá hacia "arriba" en la cadena de mando y responsabilidades, ya que entiende –según fuentes con acceso a la causa– que de la maniobra habría participado personal de alto rango. No trascendieron nombres ni cargos de los otros sospechados.Desde que el miércoles a la tarde se hizo cargo de la causa de las armas, Amayusco no paró. Analizó la tardía denuncia del jefe de Policía, comisario general Julio Suárez, quien no podía ignorar tamaño escándalo sucedido en junio y destapado por una publicación periodística. Luego, en una serie de operativos simultáneos allanó la Jefatura de Policía y los domicilios de los principales sospechosos. Por orden de Amayusco, quedaron presos el jefe de la División Armamento, comisario Sebastián Alejandro Vaca, y el titular de Exposiciones por Extravío, subcomisario Guillermo Adolfo Gasser Carrillo.Del área Armamento y otras oficinas, que funcionan en el subsuelo del edificio, se incautaron computadoras y diversos documentos. Además se analizan filmaciones de cámaras de seguridad, entre otras pruebas que no trascendieron.Cabe agregar que, más allá de los imputados por el fiscal, el Tribunal de Conducta Policial puso en situación pasiva a 15 efectivos (tienen recorte de sueldos). Entre estos figuran Vaca y Gasser Carrillo; y un tercero que no pasa inadvertido para nadie: el comisario mayor Daniel Ernesto Zambrano, por ahora jefe de Logística de la Policía. Armamento depende de la Dirección de Administración. Armas robadas El robo de al menos 67 pistolas (en su mayoría Bersa Thunder compradas en agosto de 2014) se produjo por lo menos antes de junio, según reveló ayer La Voz del Interior . En ese mes se efectuó una exposición en la misma Jefatura. Es llamativo para el fiscal y sus investigadores que, pese a la gravedad del episodio, no se hiciera una denuncia en una unidad judicial. Según la reconstrucción del caso, la presentación fue efectuada por Vaca y recibida por Gasser Carrillo. La presunción de Amayusco es que se habría tratado supuestamente de una maniobra "para tapar todo si el escándalo saltaba". En ese marco, se habrían detectado anomalías en las planillas respecto a las armas que entraban en relación a las que salían. Más allá de esa "exposición" por desaparición de armas, el robo habría sucedido antes de junio, si se tiene en cuenta que una de las supuestas armas policiales robadas (una Bersa 9 mm) fue secuestrada de casualidad en un allanamiento en Villa Posse por un robo."Yo supongo que ha sido un robo tipo hormiga... No creo que fue todo de golpe", ya dijo el titular del Tribunal de Conducta, Martín Berrotarán. A Amayusco no le pasa inadvertido, según fuentes de la causa, que "ningún jefe" de mayor alto rango ni el jefe de Policía se hayan enterado del robo de armamento. Julio Suárez, titular de la fuerza, insistió en las últimas horas en que no "sabía nada" del robo hasta que se "enteró por la publicación" del diario Clarín . En la edición de ayer de La Voz del Interior , Suárez ratificó esta afirmación y añadió que se irá a su casa cuando lo "echen". Por ahora, sigue ratificado en su cargo."Los superiores no podían ignorar esta grave situación", indicó un alto vocero de la causa, quien indicó que Amayusco no duda en ir más arriba en la eventual cadena de responsabilidades. ¿Y agravar la figura a asociación ilícita? Por ahora, no hay elementos suficientes. ¿Y dónde están? Amayusco tiene claro que no fueron civiles los que se llevaron las pistolas. Ninguna persona común y corriente sin autorización pasa los controles de la Jefatura, llega hasta el subsuelo y entra a una repartición clave y se apodera de armas. En ámbitos investigativos no se descarta que se haya tratado de un episodio delictivo vinculado con una interna puertas adentro de la Jefatura para desestabilizar a Suárez. Sin embargo, más allá de esas eventuales motivaciones, la principal preocupación de los pesquisas es determinar dónde están las armas. ¿Ya fueron vendidas en el mercado negro? ¿Las tienen delincuentes en las calles? ¿Las tiene alguien escondidas en una o en varias viviendas?

