“No hacía falta matarlo; podría haber tirado a sus piernas”
El mismo jueves que ocurrió este drama asociado a la inseguridad y a la marginalidad, varios familiares y allegados del adolescente negaron que hubiese participado del asalto al cura Mariano Oberlín.
Mientras en el despacho de la fiscal Eugenia Pérez Moreno (hoy de vacaciones) se lleva adelante la investigación para determinar cómo fue que ocurrió la muerte de Lucas Rudzicz (13), la familia del adolescente afirma que se trató de un caso de “gatillo fácil”.
La madre del muchacho, Mariana Tissera, pidió constituirse como parte querellante.
El mismo jueves que ocurrió este drama asociado a la inseguridad y a la marginalidad, varios familiares y allegados del adolescente negaron que hubiese participado del asalto al cura Mariano Oberlín.
Esta apreciación se modificó en las últimas horas.
“Puede ser que mi hermano haya participado de ese asalto; quizá andaba con malas juntas. Ahora, ¿por qué ese policía le disparó desde atrás y a la cabeza? Siendo policía, ¿no podría haberle tirado a las piernas?”, dice Vanesa Rudzicz, hermana mayor de Lucas.
“No hacía falta matarlo”, agrega la joven, desde su hogar próximo a la localidad de Malvinas Argentinas.
La de Lucas es la segunda tragedia que atraviesa a los Rudzicz. Hace unos 10 años, otro hermano murió ahogado.
Vanesa cuenta que Lucas se había ido de la casa familiar y se había asentado en villa Los Tinglados, en la ciudad de Córdoba, en la casa de su prima Marina Jatib.
El apellido Jatib no es uno más en la zona de “la Quinta”. Varios integrantes de esa familia cayeron presos y condenados, en los últimos años, por vínculos con asesinatos y narcosecuestros.
“Lucas no era un delincuente: era un gran chico. Quizá se había desviado un poco... Pero ese policía no tenía por qué matarlo de esa forma”, insiste Vanesa.
La mujer también tiene palabras sentidas para con Oberlín.
“No tenemos nada contra él, sabemos que es una buena persona, que hace una gran tarea. Pero queremos que diga la verdad. Él sabe que fue un ‘gatillo fácil’”, reitera.
“Fue un fusilamiento a manos de un policía altamente capacitado en tiro. Tenemos entendido que le disparó dos veces y desde atrás. Lo mató con un tiro en la nuca”, sostiene, en tanto, el abogado Carlos Orzaocoa.
El letrado dice que hay pruebas de que el robo existió, pero remarca que “hubo un exceso” por parte del custodio. “Y es muy raro que el chico haya sido diestro y el revólver, sin balas, haya aparecido en su mano izquierda”, apunta.
El sargento Martín Armando Murúa (45) reside en la zona con su familia. Según habitantes de la barriada, “está destruido”. No fue posible obtener su palabra.

