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Niegan que los jóvenes hayan evadido un control

Se trata de la persecución policial del lunes que terminó con un adolescente baleado en el cuello. El herido fue dado de alta ayer. El fiscal dice que el disparo se produjo desde corta distancia.

04 de febrero de 2017 a las 12:31 a. m.
Niegan que los jóvenes hayan evadido un control

Facundo Pastor Brandán, el joven de 18 años que terminó baleado en el cuello luego de una persecución policial por avenidas de la zona noroeste de la ciudad de Córdoba, continuará la recuperación en su casa.

Pese a la delicada lesión que sufrió (el balazo ingresó por el cuello y salió por la mandíbula), tuvo la fortuna de que el proyectil no le provocara heridas graves, por lo que cuatro días después recibió el alta hospitalaria, según confirmaron allegados a su familia.

Durante más de 48 horas, Brandán había sido inducido a un coma farmacológico.

Por la herida que sufrió están imputados dos policías, acusados de lesiones graves.

En las últimas horas, el nuevo fiscal del caso, Ernesto de Aragón, apuntó que los jóvenes no evadieron un control policial y que el disparo del agente se produjo desde corta distancia.

Todo sucedió el lunes último a la madrugada, cerca de las 2, cuando Facundo iba con su amigo, Lucas E. (16), en una camioneta Ford Ranger negra que manejaba este último. A la altura de Sagrada Familia y Humberto Primo, los jóvenes comenzaron a ser perseguidos por un patrullero.

Lejos de frenar, aceleraron, por lo que la persecución se desarrolló durante varios kilómetros, en un lapso de 30 minutos, hasta que concluyó en la reserva del parque General San Martín, donde los policías dispararon contra la 4x4.

El oficial principal Lucas Ges (jefe de coche) y el cabo primero Martín Aguilar (chofer), quedaron imputados por lesiones graves calificadas por abuso de la función policial y por el uso de arma. Ambos están en libertad y en situación pasiva.

"Con los elementos reunidos, hasta ahora, surge que hubo a priori un exceso de los policías", indicó la primera fiscal que tuvo el caso, Milagros Gorgas.

Al finalizar la feria judicial, el caso recayó en el fiscal Ernesto de Aragón, que en las últimas horas indicó en declaraciones a la prensa que los jóvenes no evadieron un control, sino que un móvil advirtió una presunta mala maniobra de la Ranger y comenzó a perseguirla.

Al mismo tiempo, el funcionario judicial agregó que, de acuerdo a los primeros peritajes, el disparo policial se produjo a una distancia de no más de 20 metros. E indicó que lo jóvenes no iban armados y que tampoco llevaban alcohol o drogas.