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Mujer afronta juicio por estafas reiteradas

Está acusada de engañar con supuestos trámites de jubilación o adquisición de chapas para taxis. Hay alrededor de 30 damnificados.

10 de febrero de 2014 a las 12:01 a. m.
Mujer afronta juicio por estafas reiteradas

De no mediar ninguna contingencia, comenzará hoy el juicio a una mujer acusada de más de 30 estafas a particulares para “tramitar” su jubilación o “venderles” chapas de taxis o remises, para lo cual habría cobrado fuertes sumas de dinero que, en conjunto, ascenderían a cientos de miles de pesos. La imputada de estafas reiteradas (como autora o partícipe), uso de documento público falso reiterado y usurpación de títulos de abogada o contadora es Adriana Sella Maris Cuchian (42).

En el juicio que se celebrará en la Cámara 8ª del Crimen de la ciudad de Córdoba también están acusados el marido de Cuchian, el taxista Carlos Eduardo Perea (46), quien responde como partícipe secundario de estafas reiteradas (en 12 hechos), y la perito grafóloga Elsa Raquel Cejas (53), imputada como presunta coautora de estafas reiteradas (siete hechos).

Según la instrucción tramitada por el fiscal Pedro Caballero, Cuchian habría engañado a sus víctimas diciéndoles que era gestora o tramitadora y que trabajaba con abogados y contadores. Habría ofrecido sus servicios y contactos con la Anses y otras dependencias para que, supuestamente, los damnificados obtuvieran su beneficio jubilatorio o para actualizar el monto que ya percibían.

Por otra parte, habría sido muy hábil para ganarse la confianza de sus clientes y establecer vínculos afectivos muy sólidos, con los que conseguía presuntamente mayor confianza.

“Modus operandi”

Siempre según el auto de elevación a juicio, Adriana Cuchian utilizaba documentación y sellos falsos para fraguar documentos con los que pretendía hacerles creer que el trámite estaba en marcha y podía seguir pidiéndoles dinero.

También habría solicitado a los damnificados que le recomendaran clientes para tramitarles beneficios jubilatorios, con los que ampliaba su cartera de “clientes”.