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Mató en un asalto y ahora lo acusan por crimen en prisión

Un joven fue condenado a 12 años por haber asesinado a un vecino para robarle la moto en 2013. En 2014, en la Cárcel de Bouwer, habría ultimado a un preso con una púa.

20 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
Mató en un asalto y ahora lo acusan por crimen en prisión

Algunos lo apodan "Chucky", otros "Galletita", tiene 21 años y cuenta con un prontuario de temer. En octubre de 2013, junto con un secuaz que no fue identificado, asaltó y asesinó de una puñalada a un vecino en barrio Ciudad Evita, de Córdoba capital, para robarle la motocicleta. Casi un año después, ya preso en la Cárcel de Bouwer, habría integrado la pandilla que mató a golpes y de un puntazo con una púa casera a otro interno en el marco de una brutal pelea en un pabellón. Por ese último crimen, quedó finalmente imputado. Germán Daniel Ferreyra, el protagonista de esta historia, a su vez quedó involucrado en otra causa que derivó en un escándalo de proporciones. El joven sería uno de los presos que aparecía consumiendo cocaína en una celda del complejo de Bouwer, episodio que fue filmado por los mismos reclusos con un celular y que derivó en una investigación contra guardiacárceles. Matar en la calle Eran las 4 de la madrugada del miércoles 30 de octubre de 2013 y Héctor Roque Martín Domínguez (41) circulaba en su moto de 125 centímetros cúbicos por las calles de barrio Ciudad Evita, en la Capital. "Había ido a hacer unas compras y lo atacó una patota para robarle la moto. Y lo mataron cobardemente de tres puñaladas en la espalda", cuenta hoy la madre de la víctima, Elsa González. Los ladrones le sustrajeron la moto y escaparon con el cuchillo. Al poco tiempo, uno de ellos, Germán Ferreyra, cayó detenido por la Policía. Días atrás, "Chucky" o "Galletita" Ferreyra fue condenado por la Justicia por el asesinato de Martín Domínguez. El juez Carlos Ispani, de la Cámara 3ª del Crimen de Córdoba, lo condenó a la pena de 12 años de prisión por homicidio en ocasión de robo. Fue un juicio abreviado: el acusado confiesa su participación en el hecho y las partes (fiscalía y defensa) llegan a un acuerdo legal para que el juez dicte condena.Antes de ser declarado culpable del crimen, el joven se disculpó con la familia de Domínguez. "Pidió perdón, porque su abogado le dijo al oído que no dejara de hacerlo... Fue un criminal que se mereció una condena mayor. Destruyó una familia...", se lamentó la madre.Los padres de la víctima se habían constituido como parte querellante. El abogado Carlos Nayi explicó que, de acuerdo con el artículo 415 del Código de Procedimiento Penal, el querellante particular "no puede oponerse a un juicio abreviado". "Le quiero pedir al juez que le agrave la pena... Ese asesino, cuando estaba preso en la cárcel, habría cometido otro crimen, según tengo entendido. Es increíble. ¡No debería salir más de la cárcel!", exclamó Elsa.Según la mujer, en el juicio desarrollado días atrás, el acusado dijo que "su papá fue asesinado, que se crio solo en la vida, quiso dar lástima".Martín Domínguez, la víctima del asalto, estaba casado y era padre de cuatro chicos y trabajaba como electricista. Matar en prisión El 23 de septiembre de 2014, 11 meses después del crimen en Ciudad Evita, el preso Brian Gonzalo Calderón (20) murió asesinado de un puntazo con una púa en el corazón en el módulo MX1 de Bouwer. El joven acababa de ser trasladado a ese pabellón y se suscitó una pelea con varios presos (según quedó registrado en una filmación). Por ese crimen hay cuatro reos acusados (entre los que sobresale "Chucky"), quienes fueron imputados por homicidio simple por el fiscal de instrucción Guillermo González.La víctima de ese homicidio ocurrido en prisión había sido cambiado de pabellón, precisamente porque había tenido "problemas" con otro interno.

Cocaína en Bouwer

En la celda. En abril de 2014 se conoció un video, captado por un celular, en el que se veía a un grupo de presos de la Cárcel de Bouwer consumiendo cocaína y festejando ante cámara. Uno de esos internos sería Germán Daniel Ferreyra. Ese escándalo derivó en una investigación provincial porque los internos denunciaron que la droga y los celulares fueron aportados por guardiacárceles.