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Los trapos sucios: ¿una reacción o una guerra?

¿Qué pasó para que, de repente, todo lo que desde hace tiempo se comenta como rumor en los barrios de Córdoba se haya destapado de esta manera? Porque la droga, se sabe, hace años que corre de manera impune por distintos sectores de la Capital y del interior provincial.

08 de septiembre de 2013 a las 03:00 p. m.
Los trapos sucios: ¿una reacción o una guerra?

¿Qué pasó para que, de repente, todo lo que desde hace tiempo se comenta como rumor en los barrios de Córdoba se haya destapado de esta manera? Porque la droga, se sabe, hace años que corre de manera impune por distintos sectores de la Capital y del interior provincial.

La proliferación de “quioscos”, la parte más superficial de un negocio fenomenal, es la cara más palpable de cómo el narcotráfico avanzó en territorio cordobés. ¿Inoperancia o corrupción? En los últimos días, diferentes denuncias e investigaciones permiten suponer que la segunda opción también es válida.

Si comparamos con Rosario, encontramos que sólo en la ciudad santafesina hay más muertos que en toda la provincia de Córdoba. Disputas por territorios copados por el tráfico de drogas son las principales causas que hay detrás de estos crímenes.

Sin embargo, en Rosario las condiciones estructurales de los lugares donde están ocurriendo las matanzas son bastante similares a las de Córdoba. La misma pobreza cooptada por los traficantes de las mismas sustancias. También las armas, en la mayoría de los casos, son idénticas.

La única diferencia, subrayaban los especialistas de aquella provincia, era que la Policía rosarina estaba inmersa en una guerra interna. “La Santafesina SA”, la describió el periodista y excandidato a diputado provincial Carlos 
del Frade, una de las voces más valientes en el debate 
rosarino.

Se refería, de esta forma, a que en los barrios operaban diferentes bandas de delincuentes, con control de drogas, armas y otros delitos, para distintos grupos de policías que les liberaban la zona. Los enfrentamientos entre las células eran el paso inevitable, lo que dio lugar a la proliferación de crímenes. Las investigaciones judiciales y las distintas purgas fueron dando la razón a esta hipótesis.

En Córdoba, en cambio, parecía que el control de la Policía en los barrios era uniforme y vertical, sin disputas internas.

Entonces, insistimos, ¿por qué ahora se destapa esta ola de denuncias con un matiz por demás peligroso?

Mientras que desde el Gobierno provincial aseguran que se trata de una reacción a un mayor combate contra la venta al menudeo a partir de la desfederalización de la ley para perseguir a los traficantes, y hasta sugieren que hay pases de facturas y acciones políticas alentados desde la Nación, en los pasillos de Jefatura no son pocos los que se atreven a señalar que se trata de una fría disputa interna.

Venganzas entre pares en las que los trapos sucios empezaron a ventilarse, o venganza de quienes se sienten desplazados. ¿Qué vendrá después? ¿Una depuración? ¿O apenas el comienzo de una guerra feroz con cada vez más muertes?