Córdoba: los juzgan por estafar vendiendo autos “de mentira”
Están acusados de engañar a sus clientes con la suscripción de “planes de autoahorro” con entrega en la segunda cuota. También “se dedicaban” a los usados y recibían vehículos como parte de pago.
Por un total de 26 estafas a clientes que creyeron estar comprando un cero kilómetro o un usado, comenzó el juicio a una presunta banda de estafadores acusados de integrar una asociación ilícita que prometía los vehículos pero jamás disponía de ellos.
En la Cámara 10ª del Crimen y Faltas de Córdoba se inició el debate oral con el expediente instruido por el fiscal de Casos Complejos Enrique Gavier, por hechos que habrían ocurrido entre 2016 y 2017 a cargo de una asociación ilícita que integrarían los acusados Jorge Luis Córdoba (38), Luna Royer (24), el abogado Marcelo Enrique Zanglá (44), el abogado Nicolás Moyano (40) y Gonzalo Germán Drab Zombeck (24), estos dos últimos como miembros y los primeros como jefes y organizadores.
Córdoba
El debate inició sin la presencia de Zanglá, que presentó un certificado médico en el que consta que se encuentra enfermo. Córdoba, Royer, Moyano y Drab Sombeck entraron al juicio con la acusación de integrar la asociación ilícita y 26 hechos de estafas reiteradas.
La acusación sostiene que el grupo había desarrollado una serie de maniobras tendientes a engañar a sus potenciales clientes, como conformar la sociedad “Grupo Córdoba Inversiones SRL” que daba la apariencia de una empresa formal. También se imprimió folletería y papelería apócrifas y se “vendía” la oferta de autos usados y cero kilómetro utilizando “ganchos” como la recepción del vehículo en la segunda cuota del plan de ahorro o contra la entrega del usado del suscriptor.
De igual modo, siempre según la instrucción, se ofrecían condiciones financieras muy ventajosas que no eran cumplidas o la venta de cero kilómetros a “precio de fábrica”.
Como suele decirse en estos casos de estafas que llegan a Tribunales, la codicia ante ventajas muy grandes hacen incurrir en el error a los estafados. Por eso, siempre es mejor desconfiar “cuando la limosna es grande”.
En ámbitos tribunalicios trascendió que los acusados no tenían vehículos ni los contactos con la automotriz ni las concesionarias que señalaban a sus clientes. También se indicó que para concretar sus engaños sólo usaban un local en el que había un automóvil Volkswagen usado.

