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Lo mató a puñaladas y se llevó el celular para evitar ser identificado: lo detuvieron

El crimen ocurrió el fin de semana en barrio Pueyrredón. La víctima, de 55 años, sufrió al menos 12 puñaladas y era conocida del supuesto asesino, un joven de 22 años capturado ayer.

04 de noviembre de 2020 a las 12:11 a. m.
Lo mató a puñaladas y se llevó el celular para evitar ser identificado: lo detuvieron
Capturado. El sospechoso fue detenido donde suele limpiar vidrios de autos. (Policía)
  • El crimen ocurrió el fin de semana en barrio Pueyrredón.
  • La víctima
  • de 55 años
  • sufrió al menos 12 puñaladas y era conocida del supuesto asesino
  • un joven de 22 años capturado ayer.

La mujer estaba inquieta. Su hermano no sólo que no le contestaba las llamadas ni los mensajes, sino que su teléfono se mantenía “quieto” desde las 21.30 del sábado. El domingo ya había avanzado, y Luis José De Marco (55), quien supo tener un programa de televisión, no daba señales.

La hermana, preocupada, se decidió y fue hacia el domicilio de General Deheza al 1300, barrio Pueyrredón, de la ciudad de Córdoba. Llamó a la puerta y nadie atendió. Con otra llave, abrió y comenzó a recorrer la casa. Cuando llegó a la pieza, lo encontró sin vida, con sangre en su cabeza.

Los peritos forenses contabilizarían luego 12 puñaladas entre el cuello y el rostro.

Un ataque brutal ejecutado por un conocido, agregarían horas después los investigadores de la división Homicidios de la Policía de Córdoba. ¿Por qué concluyeron esto? Ninguna abertura de la casa estaba forzada: De Marco le había franqueado el acceso a quien luego se convertiría en su matador. No había desorden dentro de la vivienda: quien lo mató no lo hizo con fines de robo. Todo ocurrió dentro de la habitación de él: algo, fuera de lo previsto, desencadenó en el crimen.

Tras inspeccionar la escena del crimen, los detectives advirtieron que sólo faltaba el teléfono celular de De Marco. Descartada la pista del robo, los investigadores empezaron a suponer que el asesino había tenido una motivación para llevarse el aparato: acaso allí estaban registradas las últimas conversaciones entre ambos, diálogos en los que se pactó aquel encuentro que terminó de la peor manera. En la mesa de la pesquisa rápidamente se acordaron de casos similares.

Alberto Christe (75) fue hallado asesinado a fines de septiembre del año pasado en su departamento de barrio General Paz. El sospechoso del crimen es un joven changarín, quien había llegado hasta el edificio junto a quien luego se convertiría en su víctima.

El músico Finlay Ferguson (60) apareció maniatado en su cama, muerto con fuertes golpes en la cabeza efectuados con una pesa. El asesino le robó su celular, su notebook y otros objetos personales. El crimen ocurrió durante la siesta del jueves 24 de agosto de 2017. La investigación se dirigió contra Alan Damián Torres (por entonces de 19 años), quien llevaba entre sus ropas el celular de Finlay y tenía en su casa la computadora del músico escocés. La instrucción del fiscal Rubén Caro determinó que el joven habría ido al departamento del músico como taxi boy y que algo provocó una reacción desmedida y fatal. El asesino se había llevado el celular y la computadora no como un botín de robo, sino para evitar que allí los policías encontraran sus diálogos con el músico.

Ahora, junto a la hermana de De Marco, los sabuesos de Homicidios, que investigaron bajo directivas de la fiscal Claudia Palacios, lograron desbloquear la computadora personal del dueño de casa. Y allí encontraron los chats con quien en ese momento se convertiría en el principal sospechoso. Fuentes judiciales aseguraron que se trata de Franco Nahuel Palomeque (22), quien fue acusado de homicidio.

El encuentro entre De Marco y este joven había sido pactado para las 20.30 del sábado en la casa de él. El celular de la víctima dejó de tener actividad a las 21.30 de ese día.

Con domicilio en el Bajo Pueyrredón, Palomeque solía pararse en la esquina de Patria y Armenia para limpiar vidrios de autos. Allí fue detenido ayer temprano. Dos marcas en su rostro denotaban que hacía poco había tenido una pelea.