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Lo asesinó para quedarse con su campo y los hornos

Un hombre de Villa del Prado fue condenado a prisión perpetua. Su hermano recibió cuatro años de cárcel. El crimen, planificado, ocurrió hace dos años.

18 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Lo asesinó para quedarse con su campo y los hornos
Acusados. Ricardo y Héctor Molina fueron encontrados culpables del crimen y de encubrimiento (Antonio Carrizo/Archivo).

Planeó el crimen. Echó a correr el rumor de que su futura víctima estaba a punto de mudarse del pueblo. Lo invitó a cenar. Lo emborrachó. Lo atacó con un machetazo. Y una vez inconsciente, lo arrastró hasta un pozo al fondo del terreno, en Villa del Prado, próxima a Alta Gracia. De esta manera el fiscal de la Cámara 8ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, Hugo Almirón, resumió la acusación contra Ricardo Molina, quien acaba de ser condenado a prisión perpetua según resolvieron los jurados populares y el Tribunal conformado por Eugenio Pérez Moreno, Juan Manuel Ugarte y Julio César Bustos,A Molina lo encontró responsable del asesinato de Ambrosio Catarí Rodríguez (37), crimen que ocurrió el 13 de noviembre de 2013 y que recién se descubrió 13 días después, cuando la Policía halló su cadáver enterrado en un campo privado de la pequeña localidad de Villa del Prado, en el departamento Santa María.Caso que llegó a oídos judiciales luego de que Héctor Molina, hermano de Ricardo, fuera sorprendido vendiendo algunas pertenencias de Rodríguez, cuyo paradero se había convertido en un enigma. Un trabajador La víctima había llegado tiempo atrás desde Bolivia, en busca de un mejor porvenir económico. Y mal no le iba. En 2007 nació su primer hijo, compró una porción de un terreno a los hermanos Molina y levantó dos hornos para fabricar ladrillos.Desarrollo personal que despertó la ambición de Ricardo Molina, el mismo que lo había recibido cuando llegó al país sin nada más que lo puesto.Y lo mató para quedarse con sus pertenencias y venderlas, según se desprendió del juicio que acaba de finalizar.Ricardo recibió una condena a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por ­alevosía, codicia, robo calificado por el uso de armas y usur­pación.Su hermano Héctor, en tanto, fue condenado a cuatro años de cárcel por encubrimiento agravado por ánimo de lucro.La sentencia de los jurados populares fue por unanimidad. Ardid Para intentar evitar la cadena perpetua, Ricardo Molina intentó, al hacer uso de la última palabra, un ardid desesperado: aseguró que Rodríguez murió en medio de una supuesta pelea, y que no se habría tratado de un asesinato premeditado, tal como lo planteaba la acusación. En el debate oral y público quedó acreditado lo que el fiscal de instrucción de Alta Gracia Emilio Drazile había remarcado al inicio de la causa: se trató de un crimen planificado, ya que antes de la muerte los Mo­lina se habían encargado de trascender el rumor de que Rodríguez pensaba regresar a su país luego de separarse de su mujer. Entre otros puntos, se constató que simularon dos recibos para intentar acreditar que ellos le habían comprado en buena fe el campo con los hornos a Rodríguez.Y se comprobó que vendieron en 20 mil pesos un cargamento de ladrillos recién fabricados.Varios días después de su desaparición, y como no tenía noticias de su expareja, Mariela Marisa Ramos comenzó a buscarlo, momento en que observó a uno de los hermanos Molina intentando vender pertenencias que reconoció como de Rodríguez.Esta fue la punta del ovillo de una investigación judicial que iba a culminar con un hallazgo macabro: el cadáver enterrado en el mismo campo de la familia Molina.