“Las heridas no se pueden cerrar”
Sonia M., la víctima de la pareja, se mostró conforme con los fallos condenatorios. Insistió en que lo importante es que los dos condenados queden presos.
Sonia M., la víctima de la pareja, se mostró conforme con los fallos condenatorios. Insistió en que lo importante es que los dos condenados queden presos. Dijo que son enfermos.
“Esperaba muchos más años de condena, lo que fiscal había pedido, pero igual estoy conforme. Lo importante es que estas personas no queden libres”. Las palabras de Sonia M. tuvieron un dejo de alivio. Las dijo ayer luego de que se conociera la sentencia a 18 y 13 años de prisión para Jesús Olivera y Estefanía Heit, respectivamente; la pareja que la había mantenido cautiva por tres meses.
La víctima explicó: “Son dos personas totalmente enfermas que tienen que estar presas sin beneficios de ningún tipo’’. Y agregó: “Tienen cara de cínicos, es la cara que tienen; estuve tres meses encerrada con ellos, sé cómo se manejan y los gestos que están haciendo”.
Luego contó que a partir de ahora “no cierra” un capítulo en su vida, sino que “se corre a un costado”. Y aseguró que “las heridas no se pueden cerrar”. Lo dijo justo una mujer que cuando tuvo que declarar contra la pareja que la redujo a la servidumbre, la estafó de maneras reiteradas, le provocaron lesiones graves y, además la abusaron sexualmente de forma reiterada.
La mujer sostuvo que siente “tranquilidad” desde que se escapó del cautiverio y que ha tratado de mantenerse “calma lo más posible”, aunque “obviamente que hay que aprender a vivir con este tipo de cosas. No es algo que se olvide”. Y dijo que está dispuesta a luchar por su recuperación: “Tengo una hija que criar... quiero capacitarme y sigo creyendo; mi fe en Dios es óptima”. Luego, se marchó de los tribunales a su vivienda.
Víctima abusada
“Me violaron tantas veces que no recuerdo la primera”, dijo ayer Sonia M., al salir de los Tribunales. De esta forma, la mujer insistió en que el falso pastor abusó sexualmente de ella, en reiteradas oportunidades, mientras estaba cautiva en la vivienda de la ciudad de Coronel Suárez, y que su esposa estaba presente durante esos abusos y nunca evitó nada.
Tras el fallo, Sonia se refirió a los que dudaron de sus palabras: “Siempre dije la verdad. Sabía que las mentiras de ellos no se podían mantener todo el tiempo”, remarcó, y cerró: “Yo creo en Dios y si de hecho que hoy estoy acá es gracias a él”.

