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Las estadísticas criminales

Las estadísticas criminales, por lo general, están lejos de ser números absolutos. Son mediciones que dan cuenta de falencias y, también, de cómo el delito se va regenerando.

09 de octubre de 2014 a las 12:02 a. m.
Las estadísticas criminales

1. Tras el brutal ataque de motochoros a una joven que también iba en moto por barrio Palmar, la cual sufrió gravísimas heridas al caer de cabeza al pavimento, el jefe de la Policía de Córdoba, comisario general Julio César Suárez, señaló a la prensa que esta modalidad delictiva había disminuido en la Capital en un 60 por ciento en sólo 10 meses, desde que se implementaron megacontroles a motos en las principales avenidas.

2. La exministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, que dirige el Observatorio de Seguridad Ciudadana, aseguró que dos de cada 10 personas que viven en Córdoba fueron víctimas de un delito en 2014 y uno de cada 20 habitantes fue victimizado en más de una oportunidad. Agregó que seis de cada 10 delitos no son denunciados.

3. Un estudio elaborado por la Corporación Andina de Fomento-Banco de Desarrollo ubica a Córdoba entre las ciudades de Latinoamérica con mayor tasa de victimización.

Se trata de una encuesta presencial en la que se les consulta a los ciudadanos si en el último año han sido afectados por algún robo, hurto o estafa. La tasa de victimización en Córdoba fue del 29,3 por ciento en 2012, el último año que figura en el estudio, lo que la ubica en el octavo lugar. El primer puesto lo ocupa

Quito, con el 40,8 por ciento, mientras que Buenos Aires figura segunda, con el 38,2 por ciento. Córdoba muestra niveles similares a Maracaibo, Montevideo y Bogotá.

Las estadísticas criminales, por lo general, están lejos de ser números absolutos.

Son mediciones que dan cuenta de falencias y, también, de cómo el delito se va regenerando en otras modalidades, ya que siempre es dinámico.

Por ejemplo, cuando la problemática narco comenzó a mostrar índices más positivos en Colombia, al mismo tiempo empezó a trepar en México o más al sur del continente.

Pero esto no sucede sólo con delitos transnacionales.

El análisis también vale para lógicas locales de delitos más mundanos y burdos, como puede ser un ataque de motochoros.

Lógicas de acción y reacción. Si se saturan los controles en las avenidas, los delincuentes empezarán a operar en los márgenes.

Si se cree que en sólo 10 meses se pudo bajar de una manera sin precedente esta modalidad delictiva, el sentido común manda a pensar que los asaltantes habrán cambiado de metodología (“rompepuertas”, “salideras”, robos domiciliarios...).

En menos de un año, y tras el estallido social de diciembre último, sería ingenuo suponer que se lograron cambiar de manera radical las condiciones de base que alimentan a la delincuencia.

Por ello, lograr estadísticas confiables y, sobre todo, saber analizarlas e interpretarlas son el primer paso necesario para poder planificar una política de seguridad a conciencia, que no se quede sólo en retazos.