Las causas de Robos y Hurtos, empantanadas
Existen por lo menos tres investigaciones paralelas que involucran a uniformados de esta división. Dos mujeres policías podrían ser imputadas por supuesta complicidad con una banda de delincuentes. Un jefe que había sido apartado y no fue imputado ya no volverá.
Durante 2015, la Policía de Córdoba quedó en el centro de las miradas judiciales por distintas causas penales. Además del sonoro robo de las pistolas oficiales que desaparecieron de Armamentos y Equipo, y la compleja investigación por una supuesta defraudación en un puesto de Verificación de Automotores, hubo otra división que el año pasado fue un dolor de cabeza para las autoridades: Robos y Hurtos. Diseminadas en diferentes fiscalías, hoy existen al menos tres causas paralelas que involucran a efectivos de esta área. En una de ellas, dos mujeres policías quedaron en la mira judicial en el marco de una extensa investigación en la que se presume complicidades con una banda de delincuentes.Pese a que la causa avanzó con lentitud, antes de cerrar el año judicial, el fiscal de Distrito 3 Turno 7, Raúl Garzón, adelantó que analizaba las imputaciones para dos agentes de Robos y Hurtos, quienes hace meses están en situación pasiva por orden del Tribunal de Conducta Policial y Penitenciario.Se trata de Maribel Soria y Yamila Rodas, según confirmaron desde la fiscalía.No obstante, el fiscal Garzón no logró precisar, antes de la feria de enero, qué figura penal les iba a endilgar, por lo que la resolución pasó para los primeros días de febrero.En la causa, se intenta develar las presuntas complicidades policiales con la llamada "banda de los falsos gendarmes", que cayó en septiembre de 2014. De acuerdo a aquella causa, un grupo de delincuentes (tres varones y una mujer) vestía uniformes verdes similares a los de Gendarmería Nacional. Utilizaban armas, insignias y chalecos, y ofrecían seguridad privada en empresas. Y también robaban en esas firmas cuando se cortaba el vínculo laboral, siempre según la investigación. Cruce telefónico En una serie de intervenciones telefónicas, se descubrió que uno de los sospechosos era advertido por una mujer policía que le indicaba las patentes de los móviles no identificables (autos de civil) de Robos y Hurtos, además de los lugares en los que se iban a ejecutar allanamientos. Entre otros peritajes, el Centro de Investigaciones Criminales de la Policía Judicial (CIC), entrecruzó las comunicaciones intervenidas con los teléfonos de las mujeres policías.En un principio, la hipótesis judicial abarcaba a más uniformados, pero hasta ahora la fiscalía no logró avanzar en esa dirección."Los contactos entre los investigadores y las personas investigadas suelen existir, o con quienes son informantes de la Policía; en ese tipo de relaciones hay una delgada línea entre lo que es recibir un aporte o bien adelantar algún tipo de dato de la Policía, de tal manera que esto es lo que se trata de aclarar", había señalado, a mitad de año, el fiscal Garzón. Más causas El 28 de junio pasado, La Voz del Interior reveló que existía una serie de irregularidades en el interior de Robos y Hurtos. Se trataba de un abanico de causas penales.El nombre del comisario inspector Gabriel Álvarez aparecía en distintos expedientes, aunque sin ninguna imputación. Álvarez fue el jefe de Robos y Hurtos hasta mediados de 2015, cuando pasó a situación pasiva. Recién se le levantó la sanción en octubre, luego de que ninguna fiscalía informara sobre alguna imputación en su contra.El fiscal Garzón reconoció haber sospechado de Álvarez, pero al final no hubo pruebas en su contra. Su chofer Franco Ormeño fue detenido en junio, acusado de estar vinculado, al parecer, a una banda de narcosecuestradores. El agente fue detenido en la misma Jefatura. El fiscal federal Gustavo Vidal Lascano aclaró en su oportunidad que no vinculaba a Álvarez en este caso.En tanto, en el marco de una investigación provincial por robo de autopartes, se detectó una inusual cantidad de llamadas entre el comisario inspector y el principal sospechoso.La compleja causa se remonta a octubre de 2012, cuando el fiscal de Distrito 2 Turno 3 de la ciudad de Córdoba, Pedro Caballero, procesó a 17 personas acusadas de conformar una megabanda ligada a la sustracción y el desguace de rodados. Entre los involucrados, había cuatro policías que trabajaban en la división Sustracción de Automotores. Este caso aún no llegó a juicio y todos ya fueron excarcelados.El año pasado, se descubrió que entre uno de los principales sospechosos civiles, Jorge "Cara de Papa" Fredes, y Álvarez había un cruzamiento de casi 700 llamadas telefónicas, según confirmó el fiscal Caballero.El funcionario judicial indicó que en los primeros meses de este año intentará dilucidar si existió algún delito o no sobre este punto en particular.Desde el entorno de Álvarez se dejó trascender que Fredes era lo que se denomina un "buchón" (datero), y adjudican a ello el trato frecuente.En concreto, Álvarez regresó a Jefatura en octubre, pero quedó licenciado. Se especula con que pase a retiro. Mientras tanto, las suspicacias continúan sobrevolando a una división que tiene una tarea clave: prevenir y resolver los asaltos y robos de todos los días.
Enredos
Jefe. Desde fines del año pasado, el jefe de Robos y Hurtos es el comisario Mario Capdevila.
Apartado. Llamó la atención, en especial en Tribunales II, que con la asunción de la nueva cúpula policial, en diciembre, fue removido el comisario inspector Alejandro Mercado, quien estaba a cargo de Delitos Económicos y había quedado al frente de Robos y Hurtos, durante algunos meses, ante el repentino apartamiento de Álvarez. Mercado iba a ser trasladado al interior, algo que se analiza dentro de Jefatura como un pase de facturas interno, pero finalmente quedó como subjefe del área de Logística.

