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Las armas se siguen evaporando de la Policía

Los escándalos no cesan en la Policía: ahora, dos pistolas “desaparecieron” de infantería.

11 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Las armas se siguen evaporando de la Policía

Cuando aún siguen retumbando los truenos de lo que fue aquella tormenta cuando unas 70 pistolas con olor a nuevas, cientos de balas y una ametralladora fueron robadas del riñón mismo de la Jefatura de Policía de Córdoba, otra vez un escándalo vuelve a tronar dentro de la fuerza. Aunque cueste creer o entender, al menos dos pistolas policiales "se extraviaron" de una dependencia policial. Esta vez, las armas se evaporaron de la mismísima Guardia de Infantería, un grupo de choque que funciona en el Centro de la ciudad de Córdoba.El escándalo, ocurrido en los últimos días, se intentó "manejar" y resolver puertas adentro, según aseguran fuentes policiales. Sin embargo, las armas no aparecen y finalmente todo se terminó filtrando.El Tribunal de Conducta Policial ya abrió un sumario. Y el jefe de Infantería fue enviado de vacaciones hasta nuevo aviso.El hombre ya tenía las horas contadas al frente de Infantería: sobre todo luego de que de esa misma dependencia desaparecieron, por lo menos, un chaleco antibalas y el auto de un uniformado. Detalle: la llave de ese vehículo estaba guardada en el cofre del efectivo.Ahora, se conoció que al menos dos pistolas se esfumaron de la armería de la división ubicada al frente del Hospital de Urgencias. Una de las 9 milímetros era de una policía embarazada que había sacado licencia y que había decidido dejar el arma en su trabajo por temor a que delincuentes pudieran robársela de su casa. No es broma. Nada es broma.La otra arma es un misterio, como todos los misterios de corrupción que ocurren dentro de la Policía.Cualquier vecino que va a un edificio policial sabe que no es fácil pasar así como así a cualquier oficina, e incluso al baño. Entonces, ¿cómo se hace para burlar la custodia, entrar a una sala de armas, manotear un par y salir de allí como si nada?¿Quiénes son los delincuentes vestidos de uniforme que, a pesar de todo lo ya dicho y conocido, siguen actuando de esa forma?Es curioso y llamativo que las autoridades, tanto de la Policía como del Ministerio de Gobierno y Seguridad de Córdoba, que tantas veces prometieron y prometen informar "todos los episodios negativos", siempre se olviden de dar a conocer estos casos a la opinión pública.Inquieta saber que así como hay hombres de azul capaces de hacer desaparecer armas, chalecos y balas de la Policía, hay otros decididos a seguir ocultando la basura a cualquier costo.No se trata de "rajar" al jefe de la Infantería –quien por ahora está fuera de toda sospecha– y mandarlo a un destacamento perdido en la pampa.De las armas que se evaporaron de la Policía en los últimos meses, una mínima parte ya apareció y estaba en manos de delincuentes. La última Bersa fue localizada días atrás en un aguantadero de barrio San Jorge. Como consecuencia de esa investigación, se desbarató una importante "cocina" de cocaína.Pero no todos los hallazgos son por sesudas investigaciones. Muchas veces se llegó a este armamento de casualidad, como la ametralladora encontrada en una casa de barrio Sacchi.A este ritmo de escándalos, que no desaparezca un patrullero ya parece ser un milagro."Hay que recobrar la confianza", es una frase hartamente repetida en la Policía. El punto es que esa confianza de la gente no va a llegar mientras la Policía siga golpeándose sola.