La sombra policial tras una banda de ladrones
Un cabo, entre los acusados de integrarla. En abril, ya había caído otro agente. Asociación ilícita, la imputación más grave. “Está muy comprometido”, dijo el fiscal.
Con la detención de un joven suboficial de policía en actividad, la Justicia considera haber desarticulado una banda de delincuentes que se dedicaba a robar autos y camionetas principalmente en el marco de asaltos domiciliarios del tipo "entraderas" en la zona norte de la ciudad de Córdoba. En total, fueron detenidas 16 personas, incluido el uniformado, quienes –en su mayoría– quedaron acusadas de integrar una supuesta asociación ilícita que operaba desde hacía varios años. A la banda se la conocía en el ambiente policial como "los Chavos". La sospecha de los pesquisas es que dentro de este grupo podrían participar más policías."No lo podemos descartar. Es algo que se investiga y que hay que profundizar", afirmó ayer a La Voz el fiscal Pedro Caballero, quien coordinó los allanamientos que ayer desarrollaron distintas brigadas investigativas de la propia Policía. "El efectivo que atrapamos forma parte de esta asociación ilícita y está imputado por eso. Está muy comprometido", añadió el fiscal.Hay un detalle, para nada menor, que incrementa las sospechas sobre el grupo desbaratado: seis meses atrás, habían sido detenidos unos familiares directos de los supuestos cabecillas de la banda junto con un oficial del grupo Eter de la Policía, luego de un violento asalto seguido de persecución a los tiros por calles de Córdoba. "Chavos" En los operativos de ayer, la Policía detuvo a 16 personas, entre los que sobresalen: por un lado, el cabo primero Alejandro Alberto Pereyra (25), quien trabajaba en la Policía Caminera; y, por el otro, tres hermanos acusados de ser los mandamás del grupo. Se trata de Héctor Sebastián, Lisandro Manuel y Luciano Caballero, este último de 30 años y sindicado de ser el supuesto "cabecilla" del grupo. También quedó detenida e imputada la madre de los tres, apodada "doña Piña".Estas personas están sospechadas de liderar una banda que se encargaba de robar autos a familias que sufrían "entraderas". En otras oportunidades, los coches eran sustraídos mediante el uso de inhibidores de alarmas.Los autos eran desmantelados en su mayoría y sus autopartes nutrían el mercado ilegal de repuestos. Otros, en tanto, eran revendidos mediante la adulteración de documentación.Cruces telefónicos y escuchas, entre otros elementos, complican al grupo desarticulado.En los operativos realizados ayer de forma simultánea en el noroeste de la ciudad y en Unquillo se incautaron: ocho autos robados, autopartes, cuatro armas y numerosos celulares.No hubo incidentes. Salvo un tallerista que, a las trompadas, quiso escapar de los policías."El suboficial (detenido) tenía un rol muy activo en la banda, ya sea participando en los robos o dando apoyo logístico", explicó el director de Investigaciones de la Policía, Calixto Luna, quien coordinó los procedimientos. "No creemos que ese policía haya liberado zonas para los robos... Es un cabo. No tiene poder para eso, pero sí puede 'buchear' (decir) dónde había o no policías en tal o cual lado", comentó una calificada fuente. El otro policía preso En abril de este año, cuatro hombres fueron detenidos luego de un violento asalto a un repartidor de tarjetas de colectivo. Cayeron el policía Roberto Ávila (del grupo Eter) y Diego, Néstor y Alfredo Caballero. Todos son familiares de los Caballero atrapados ayer. Que el fiscal se apellide igual que sus acusados es anecdótico.

