¿La causa entró en un callejón sin salida?
Detrás de las interpretaciones contradictorias por el ADN hallado en la escena del crimen, surgen otras preguntas que inquietan. Las investigaciones de los dos fiscales que trabajaron en este asesinato llegaron a conclusiones contrapuestas.
E n una intersección central del laberinto del caso Dalmasso, la del informe del FBI, los fiscales Javier Di Santo y Daniel Miralles tomaron rumbos opuestos. En marzo de 2011, el titular del laboratorio del Centro Nacional de Ciencia Forense de la Universidad de Florida, Jack Ballantyne, descartó la contaminación de la escena del crimen por parte de los 26 hombres que llegaron hasta la habitación donde se halló el cadáver de Nora Dalmasso.Dictaminó que "Facundo Macarrón, Félix Macarrón y Marcelo Eduardo Macarrón no pueden ser excluidos como principales donantes del ADN identificado".Tras identificar "evidencia de alelos STR autosómicos masculinos (linaje Macarrón) en las muestras mezcladas D1 (vello púbico externo), S3, S5, S9 (cinto de bata o recortes de la bata) y C5 (sábana inferior)", concluyó: "No es posible descartar la posibilidad de que el ADN de Marcelo Macarrón esté presente en estas muestras".Pero también dejó sentada una advertencia: "No es posible deducir si los componentes de ADN de dichas mezclas fueron el resultado de depósitos contemporáneos al crimen, si fueron depositados con anterioridad al crimen, si fueron el resultado de contaminación de la escena del crimen o si resultaron de actividades posteriores a la recolección".En ese punto, Ballantyne expresó: "No sería prudente y podría ser involuntariamente perjudicial para la Justicia extraer conclusiones definitivas sobre los posibles donantes de las muestras biológicas examinadas".El fiscal anterior, Javier Di Santo, se quedó con esta última frase. Dio por cierto que el viudo estuvo en Punta del Este la noche del crimen. Interpretó que el ADN de Marcelo Macarrón determinado por el FBI no corresponde a semen o espermatozoides, sino a "una ínfima proporción" de células epiteliales o potencialmente espermáticas cuya presencia puede obedecer a una relación anterior o ser fruto de la convivencia. Paradójicamente, fue el perito de la defensa, el genetista Juan Carlos Jaime, quien concluyó, entre otros datos, que "existe semen de Marcelo Macarrón en la muestra de vulva D1". Cinco años después, el fiscal Miralles parece hacer el parangón con una prueba genética de filiación y razona que, si hay ADN de Marcelo Macarrón y signos de una relación sexual "reciente", él estuvo ahí.Cree que durante la noche viajó de Punta del Este a Río Cuarto, mantuvo con su mujer una relación sexual consentida y la mató, para luego regresar a Uruguay.El nuevo fiscal se basa en una resolución del juez de Control, Daniel Muñoz, quien alude a que Di Santo "dotó de aptitud identificatoria a la huella de ADN relevada" cuando sobreseyó a Facundo Macarrón.Para Miralles, la evidencia genética "tiene un carácter dirimente como elemento de cargo por su especificidad, lo que permite atribuir indicio de presencia en el lugar del hecho".Además de los interrogantes abiertos por el material genético, hay otras dudas que ofrecen la posibilidad de optar por caminos muy diferentes:Si Nora Dalmasso esperaba a alguien, ¿por qué se quitó el maquillaje?Si fue premeditado, ¿por qué la matarían con el cinto de la bata?Si fue un psicópata el que planificó todo, ¿dejaría rastros?¿Quién podría tener interés en descalificar a Dalmasso públicamente?Si querían callarla, ¿no existían formas menos extremas de amedrentarla?¿Qué apoyos tuvo el autor para encubrir el hecho?¿Hubo testaferros que con el paso del tiempo se fueron despojando de los bienes?Si se quería ocultar algún negocio, ¿se generaría un homicidio que atrajera todas las miradas? ¿Por qué el asesino tapó las partes íntimas de la víctima? ¿O fue otra persona la que limpió la escena del crimen? ¿Por qué dejaría todo prolijo y ordenado? ¿Cuáles son las consecuencias del homicidio de Nora Dalmasso? ¿A quiénes benefició el asesinato?

