Increíble: otra catana apareció en medio de una pelea en Córdoba
Sucedió en un bar del norte provincial. Tres clientes terminaron heridos por el dueño del comercio.
- Sucedió en un bar del norte provincial.
- Tres clientes terminaron heridos por el dueño del comercio.
Nuevamente, una discusión terminó con un hombre blandiendo una katana y con otros tres heridos con cortes.
Y no, no se trata de este caso ocurrido en Nueva Córdoba, donde un conductor amenazó a otro tras una colisión.
En esta oportunidad, el violento episodio sucedió en un bar de la localidad de Villa del Totoral, 80 kilómetros al norte de Córdoba.
El hecho, conocido en las últimas horas, sucedió noches atrás en un bar ubicado en el barrio Sabattini de aquella localidad.
Según la versión policial, por causas que no están del todo claras, se produjo una violenta discusión entre el dueño del comercio y tres parroquianos, quienes se encontraban bebiendo.
Todo sucedió cuando se estaban por retirar del local.
Fue entonces que, siempre de acuerdo a la versión oficial, el comerciante extrajo una réplica de espada japonesa (llamada catana) y comenzó a agredir a estos individuos. El hombre luego le diría a los policías que sólo se defendió de una agresión de la que estaba siendo "víctima".
Lo concreto es uno de los clientes terminó con un profundo corte en la cabeza, mientras que otros dos resultaron con cortes varios.
Estas personas fueron atendidas por un servicio de emergencias médicas, quienes debieron ser luego trasladados a un hospital. Están fuera de peligro, indicaron fuentes policiales.
En tanto, bajo órdenes de la Justicia, personal de Investigaciones allanó la casa del dueño del bar y secuestró una catana de 1,20 metro de largo con su funda.
La causa quedó radicada en la fiscalía de Jesús María.
Estos últimos episodios traen a la memoria el terrible episodio ocurrido en 2005, cuando un vecino se resistió a un violento asalto que estaba sufriendo su familia en barrio Cerro Norte, en la Capital, e hirió severamente a los agresores.
El vecino fue sobreseído por la Justicia, que entendió que actuó bajo legítima defensa.
El mismo hombre se mostró arrepentido por lo sucedido y desaconsejó la violencia empleada.
Los delincuentes, en tanto, fueron condenados.

