Córdoba. Imputaron a seis policías por el caso de Tomás Orihuela, el detenido hallado ahorcado en una celda
Se los acusa de privación ilegítima de la libertad con resultado fatal, tras confirmarse que el joven de 19 años fue arrestado basándose en órdenes de captura que los efectivos sabían que eran falsas. Solo uno, que es mujer, está detenida. La Fiscalía sigue sosteniendo que el joven se suicidó.
La investigación por la muerte de Tomás Orihuela, el joven de 19 años hallado ahorcado en una celda de la comisaría 6ª de la ciudad de Córdoba el 26 de abril pasado, sumó este viernes una medida judicial que impacta en el proceso que sigue abierto.
El fiscal de instrucción a cargo del caso, Andrés Godoy, ordenó la imputación de seis efectivos policiales. La acusación no se relaciona con la causa de la muerte, sino con la detención previa del joven a la que el fiscal considera arbitraria.
Por ahora, en la Fiscalía siguen sosteniendo que Orihuela se quitó la vida en la celda por decisión propia.
Según pudo confirmar La Voz, los efectivos fueron imputados por privación ilegítima de la libertad con resultado fatal, tras confirmarse que el joven de 19 años fue arrestado basándose en órdenes de captura que los efectivos sabían que eran falsas.
De las seis imputaciones, en solo un caso se ordenó la detención: se trata de una mujer policía con quien Orihuela habría tenido –según la investigación en marcha– un incidente previo en noviembre y diciembre pasados. La acusación apunta a que la agente lo detuvo, y aunque en la Unidad Judicial le precisaron que no estaba vigente la orden de captura de todas maneras entregó el procedimiento.
También fueron imputados el chofer y quien era su dupla en el mismo móvil que produjo la detención. A la vez, se sumaron imputaciones contra los dos policías que estaban de guardia al momento en que el joven perdió la vida en la celda. Esos cuatro agentes no están detenidos.
El sexto imputado, y no detenido, es un comisario que fue quien, en un presunto descuido, le entregó su celular a la principal imputada para que borre mensajes que podrían incriminarla. Ese comisario fue acusado de presunto encubrimiento agravado.
Fuentes cercanas a la investigación judicial apuntan que no hay hasta ahora en la causa ningún elemento que haga suponer que el motivo de muerte haya sido otro que un suicidio. La figura de homicidio, con la que vienen insistiendo familiares del joven fallecido, no aparece entre las hipótesis en marcha.
Temores y antecedentes
La familia de Orihuela ha asegurado que días antes de su fallecimiento, el joven le envió mensajes de voz a su madre en los que advertía su temor al hostigamiento de las patrullas en el barrio Bajo Pueyrredón, donde vivía.
“Tengo miedo de que me frenen en algún control y me lleven por nada”, expresaba en uno de los audios que se conocieron.
El joven había recuperado la libertad tras haber preso en el penal de Bouwer el jueves 24 de abril, apenas días antes de su muerte, tras un juicio abreviado en el que admitió su culpa por un delito por el que se le acusaba.
La investigación judicial determinó que el sábado de su muerte, Orihuela fue detenido nuevamente. Sin embargo, se constató luego que los efectivos sabían que dichas órdenes habían caducado, ya que el joven había pasado por la misma situación menos de 48 horas antes.
Testigos y fuentes judiciales indican que en los chats internos de las patrullas los policías se probaría que desoyeron las indicaciones de no entregar el procedimiento.
Según las fuentes consultadas, se interpreta la existencia de un "ensañamiento" de uniformados con el joven para trasladarlo a la comisaría a pesar de la inexistencia de un delito vigente.
Tras permanecer más de cuatro horas dentro de un patrullero, Orihuela fue ingresado a una celda pasadas las 21. Media hora después, fue encontrado sin vida, ahorcado con su propio buzo.
La autopsia confirmó –afirman en la Justicia– que la causa de muerte fue ahorcamiento y no se hallaron signos de golpes externos o presuntas participaciones de terceros en el acto final.




