Femicidio. Caso Milagros Basto: detienen en Tartagal a Javier Grasso
Es el hermano de Horacio Grasso, el expolicía que se encuentra en prisión por el crimen. Continuaba prófugo y lo halló Gendarmería. Esperan que en las próximas horas sea trasladado a Córdoba.
Javier Grasso, el hermano del expolicía Horacio Grasso, imputado por el presunto femicidio de Milagros Basto, fue detenido por Gendarmería en las últimas horas de este miércoles, en la ciudad de Tartagal, al norte de la provincia de Salta.
El hombre se encontraba prófugo de la Justicia y fue intensamente buscado días después del 19 de julio, momento en el que el cuerpo de la joven mujer fue hallado dentro de un placard del 3° B del edificio de la calle Buenos Aires al 315, en pleno Centro de la ciudad de Córdoba.

El fiscal a cargo de la causa, José Bringas, lo tuvo bajo la lupa desde los primeros momentos investigativos y con el avance de la pesquisa quedó imputado por el presunto delito de “encubrimiento agravado”.
Ahora debe gestionarse la extradición para traerlo a Córdoba a través de un Juzgado de Control de esta Ciudad. El abogado querellante que representa a los padres de la víctima, Carlos Nayi, evaluó la detención como "un avance positivo para la causa".
La Justicia sospecha que fue Javier quien habría contratado a un par de albañiles para desalojar la vivienda donde vivía su hermano.
Los albañiles habrían dicho a la Policía que el cuerpo había aparecido en un recoveco y que no tenían mayor información sobre el tema. Pero en una segunda declaración, habrían asegurado que Javier les había pagado para mantenerse en silencio.
El estado de descomposición del cuerpo de Milagros era muy avanzado y la determinación de su identidad fue todo un desafío para Bringas, que finalmente logró establecer que se trataba de la joven para avanzar con las imputaciones.
Vale recordar que en la vivienda cumplía prisión domiciliaria el expolicía Grasso tras ser condenado en 2009 por el homicidio del niño Facundo Novillo en barrio Colonia Lola. Horacio habría violado insistentemente el régimen y hay numerosas investigaciones en la Justicia relacionadas con este incumplimiento.
El presunto rol de Javier Grasso
Para los investigadores, la actuación de Javier Grasso no se limitó a la contratación de obreros para limpiar el departamento del Centro. La fiscalía analiza su posible intervención en maniobras destinadas a ocultar pruebas y evitar que el cadáver fuera descubierto.
Fuentes judiciales indicaron que el sospechoso tenía acceso frecuente al departamento donde apareció el cuerpo y mantenía un vínculo cercano con su hermano, a pesar de los reiterados conflictos entre ambos. Esa relación lo colocó en una posición clave dentro de la pesquisa.
Los pesquisas también evaluaron el contexto en el que el hombre desapareció. Poco después de que se ordenara su detención, abandonó la provincia y se mantuvo prófugo durante semanas. Para los investigadores, esa conducta reforzó la hipótesis de que intentó eludir responsabilidades.

El operativo que terminó con su captura se concretó en el norte del país. Personal de Gendarmería lo interceptó en Tartagal tras un trabajo coordinado con la Policía de Córdoba y con organismos judiciales. La orden de detención había sido difundida a nivel nacional.
Ahora, la fiscalía buscará indagarlo para determinar con precisión qué conocimiento tenía sobre el crimen y cuál fue su participación en los hechos posteriores.
La desaparición de Milagros Basto
La investigación judicial estableció que Milagros Basto, de 22 años, desapareció meses antes del hallazgo de sus restos. El último contacto con su familia ocurrió el 6 de agosto de 2024, cuando salió de su casa con la intención de vender cubanitos. Desde ese momento nadie volvió a verla con vida.
Con el avance de las pericias, el cuerpo encontrado en el departamento céntrico fue identificado mediante estudios de ADN. Ese resultado permitió a la fiscalía imputar a Horacio Grasso por homicidio calificado por violencia de género, figura que contempla el femicidio.
El hallazgo se produjo cuando albañiles ingresaron al inmueble para realizar refacciones. Allí descubrieron el cadáver envuelto en telas y cubierto con nailon, oculto dentro de un placard empotrado. El departamento se encontraba en estado de abandono.
Los estudios forenses resultaron complejos debido al estado del cuerpo. Especialistas del Instituto de Medicina Forense y antropólogos del Poder Judicial analizaron restos óseos y piezas dentarias para reconstruir la identidad de la víctima y avanzar en la investigación.
Mientras tanto, la familia de Milagros se constituyó como querellante a través de su abogado, Carlos Nayi, y reclamó justicia. Sus allegados sostuvieron que las reiteradas violaciones a la prisión domiciliaria de Horacio Grasso expusieron graves fallas en los controles judiciales.







