Expolicías reconocieron venta de droga y vejámenes en la Alcaidía
En el comienzo del juicio, los dos imputados confesaron y accedieron a un proceso abreviado. Ambos quedarían en libertad.
Río Cuarto. A cinco años del llamado "escándalo de la Alcaidía" de la Departamental Río Cuarto de Policía, los dos guardias acusados de peculado, por venta de drogas y alcohol a los presos, y por vejámenes, pidieron un juicio abreviado y conseguirían una pena de ejecución condicional. Si bien para los funcionarios públicos está vedada la suspensión del juicio a prueba ( probation ), en este caso José María Auce (exoficial ayudante) y Oscar Gutiérrez (sargento primero), llegaron a estar sentados en el banquillo, con jurados populares designados pero inmediatamente confesaron para acceder a un juicio abreviado."Acepto todo lo que se me acusa y estoy totalmente arrepentido", se limitó a expresar Auce, frase que luego repitió Gutiérrez, quien la noche del escándalo estaba durmiendo y llegó acusado como coautor por "omisión".El fiscal Julio Rivero aceptó pactar con la defensa una pena reducida, lo que finalmente fue aceptado por la Cámara del Crimen N° 1. En una nueva audiencia, el miércoles próximo se conocerá qué condena acordaron, que será expresada por el fiscal. En la sentencia los jueces no pueden imponer una pena mayor a la solicitada por el Ministerio Público Fiscal, con lo que todo hace prever que conservarían su libertad. Trascendidos dan cuenta de que habrían pactado una pena de dos años y seis meses para Auce y de dos años para Gutiérrez, cuando por el tipo de delito que se les imputa podrían llegar a tener una condena en juicio de 10 años o más. Nancy Carena, la denunciante, se mostró desilusionada: "A mí me gustaría declarar, que se sepa todo lo que pasó, pero ya se arreglaron. Primero desestimaron abuso, cuando Auce me obligó a practicarle sexo oral, le dejaron sólo la acusación de vejámenes porque me hizo limpiar el cuartito donde me abusó. Y me torció la nariz de un golpe. A la otra chica la pasaron de droga, y quedó en coma". Según la acusación, ahora aceptada por los imputados, Auce sacó ansiolíticos y alcohol de la enfermería de la Departamental. Les cambió pastillas por besos a dos detenidas, a otra le cobró 30 pesos un blister y a varios presos les vendió, por 50 pesos, un trago hecho con jugo y alcohol puro de la enfermería.

