Evalúan atenuantes en el caso de la mujer acusada de asesinar a su expareja
Se cree que el hombre de 33 años fue ultimado de varios hachazos en la cabeza. La mujer, de 50 años, está detenida. La fiscalía sostiene que era víctima de violencia de género.
En las últimas horas, el fiscal de Alta Gracia, Emilio Drazile, dispuso el traslado a la cárcel de Bouwer de Liliana Benítez (50), la mujer que fue detenida el sábado último e imputada por el homicidio de su expareja, Marcelino Duarte (33). De acuerdo con la reconstrucción policial y judicial, el crimen ocurrió el sábado a la noche en la localidad de Valle Anisacate, ubicada a 15 kilómetros de Alta Gracia, sobre la ruta provincial 5.Se cree que la mujer, ahora señalada como victimaria, habría sufrido violencia de género.Marcelino Duarte, de origen paraguayo, llegó esa tarde a la casa de su expareja, Benítez, con quien discutió largo y tendido. Esa vivienda que habían compartido era ahora el centro de la disputa.Sobre las 21.30, parecía que la discusión ya había pasado y, tras despedir al delivery que había llamado un rato antes, Duarte se preparó para cenar, aunque todavía la disputa no había acabado.En ese momento, mientras estaba sentado en el jardín de la casa ubicada en las calles Siete Colores y Picaflor, Duarte recibió un golpe fuerte desde atrás, con un objeto contundente, y luego una sucesión de impactos que de inmediato le quitaron la vida, según indicaron las fuentes consultadas.Por el hecho está imputada y presa en Bouwer la dueña de casa, quien para la fiscalía era sometida a "violencia física, económica y psicológica", y por eso encuadra el caso en violencia de género.
Contexto
El fiscal Drazile comanda la investigación desde la noche misma del sábado, cuando el caso conmocionó a la apacible localidad del valle de Paravachasca.
En principio tuvo que lidiar con diferentes versiones, como la presunta existencia de disparos de armas de fuego y gritos previos, o la declaración espontánea de la mujer, asegurando que a Duarte lo amaba.
Esa noche, la Policía recibió al menos dos llamados por este caso, uno de la propia Benítez y otro proveniente de la casa de uno de sus hijos, mayor de edad y fruto de una relación anterior.
Esas informaciones sembraron algunos interrogantes, pero a esta altura parece no haber dudas acerca de quién propinó los golpes mortales.
Benítez fue imputada de “homicidio agravado por el vínculo”, aunque ahora se evalúan posibles atenuantes: los investigadores están convencidos del contexto de violencia de género en el cual ocurrió el crimen y apuntan que desde el 2 de septiembre ambos tenían una restricción de acercamiento, que violaron aquel sábado, cuando Duarte fue a la casa y Benítez le abrió.
“Para nosotros no es un caso de legítima defensa, porque el hombre estaba sentado y los primeros golpes fueron de atrás. Serán los peritajes psicológicos y psiquiatras los que determinen si fue un caso de emoción violenta, o si fue algo planeado”, indicó Drazile.
“Había violencia de género y esta mujer se sentía sometida. La citaremos a indagatoria lo antes posible”, amplió y aseguró que la primera carátula “podría cambiar, de acuerdo con la investigación”.
El arma podría ser un hacha que aún no aparece. No hubo testigos presenciales del hecho.
La situación de Benítez es complicada, pero dados los antecedentes del caso, “puede haber un atenuante”, aseguró el fiscal.
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