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El prófugo estaba internado por un choque

Al iniciarse un juicio, el supuesto jefe de una banda que tenía prisión domiciliaria no se presentó en la audiencia. Ordenaron su captura y días después se supo que había sufrido un grave siniestro vial. Otro imputado dijo que estuvo preso por el “Plan Cóndor”.

27 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El prófugo estaba internado por un choque
Secuestro de drogas. Cuando se incautó la marihuana escondida en una lancha.

Un juicio por narcotráfico al por mayor que se inició en el Tribunal Oral Federal N°2 de Córdoba tuvo insólitas derivaciones en el primer día del debate. El acusado de organizar el transporte de 60 kilos de marihuana, Luis Eduardo Guerrero (69), estaba con prisión domiciliaria por razones de salud.

La idea en el primer día de debate era leer la acusación. Sin embargo, al cabo de una hora, como no aparecía el principal imputado, el tribunal ordenó su captura y se pensó en postergar el proceso oral.

Sin embargo, como se había presentado un testigo pedido por el fiscal Maximiliano Hairabedian, oriundo de Corrientes, se decidió comenzar la audiencia sin Guerrero.

El “prófugo” está acusado de “organización de transporte de estupefacientes” y “transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes”.

También son juzgados el ­tucumano Pablo José Fuentes Criado (35), Cristian David Cingolani (39), con domicilio en el Paraguay, y el chaqueño Juan Carlos Straatman (67), afincado en Corrientes.

Los dos primeros son considerados coautores de “transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes” y el restante partícipe necesario del mismo delito.

La primera jornada del juicio pasó de todo.

Es que además de la “desaparición” de Guerrero, al hablar de sus antecedentes, Straatman dejó perplejos a todos al señalar que estuvo preso 16 años al ser capturado en Paraguay por personal militar que participaba del llamado “Plan Cóndor”.

Este fue el nombre con que se conoció el operativo de coordinación de operaciones entre las cúpulas de regímenes dictatoriales del Cono Sur de América con el apoyo y aportes de la Central de Inteligencia Americana (CIA) de Estados Unidos, durante las décadas de 1970 y 1980. Consistió en las detenciones, interrogatorios con tortura y desapariciones de personas consideradas por dichos regímenes como “subversivas”.

Straatman agregó que pasó varios años más detenido al ser condenado en una causa por narcotráfico.

Lo curioso es que en su primera declaración, el imputado había dicho que cumplió una condena a 12 años de prisión por robo calificado y no realizó ningún comentario sobre su versión de “víctima” del terrorismo de Estado.

Encuentran al “fugitivo”

Ante la ausencia de Guerrero y para darle un tiempo a la Policía para que lo detuviera, el presidente del tribunal, Fabián Asís, dispuso un cuarto intermedio. El supuesto “cerebro” de la organización fue ubicado días más tarde. Y no pudo ser detenido y conducido a la cárcel de Bouwer, tal como se había ordenado, porque estaba internado en la terapia intensiva de un sanatorio privado.

Se estableció que a las 4.25 de la madrugada, cuando Guerrero se trasladaba desde su casa en Santiago del Estero para comparecer en el juicio que se iniciaba a las 9, al llegar a la altura de la localidad de San José de La Dormida, volcó con un Fiat Palio y dio varios tumbos.

Guerrero iba acompañado por su hijo, quien resultó ileso. Su estado revestía suma gravedad, según el informe proporcionado por la jefa de terapia.

Guerrero continua grave.

Virgen de Itatí, la clave

La investigación que llevó al arresto de los cuatro imputados nació a partir de otra pesquisa que significó la reciente con­dena de Gustavo Raúl Trevisiol a 7 años y medio de prisión y penas de entre 4 y 7 años a sus tres cómplices.

La conexión entre ambos casos surgió de las intervenciones telefónicas a un tal D’ Angelo, quien había estado en contacto con Trevisiol, el santiagueño apresado cuando transportaba 300 kilos de marihuana disi­mulados en el doble fondo de una lancha.

Investigadores de Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba empezaron a seguir los pasos de Guerrero, quien también vivía en Santiago del Estero y tenía contactos con gente de Corrientes y Paraguay.

Con el mismo modus operandi de la banda juzgada también por el Tribunal Oral Federal N°2, el grupo de Guerrero introdujo la droga en lancha por el río Paraná, siempre según la instrucción de la causa.

El cargamento fue disimulado en el doble fondo de un automóvil y las detenciones, el secuestro de la droga y dos automóviles, se produjeron el 12 de julio de 2012.

Si no fuera porque los celulares de los sospechosos estaban intervenidos podría decirse que el plan urdido por los narcos era casi perfecto.

Como un cargamento anterior no llegó a destino porque en Paraguay interceptaron a la lancha que trasladaba la droga, Guerrero habría esperado que fuera el Día de la Virgen de Itatí. ¿Por qué motivo?

Es que por esa fecha se rea­liza una procesión de lanchas por el río Paraná, y la que traía los casi 60 kilos se confundió entre cientos de embarcaciones que participaron de la jornada religiosa.

Graves cargos

El presunto cerebro de la banda narco, Luis Guerrero, está acusado por ­organización de transporte de estupefacientes y “transporte de estupefacientes agravado” por el número de participantes.