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El miedo a la calle en Córdoba

La calle ha dejado de pertenecerle al vecino. La maldita sensación de estar en peligro permanente se extiende en capital.

04 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
El miedo a la calle en Córdoba

No por repetida y hasta el hartazgo, la realidad puede dejar de sorprender o inquietarnos. La calle, ese espacio público donde todos somos iguales definitivamente, ha dejado de pertenecernos desde hace tiempo. Y nada, en el corto plazo, va a cambiar esa situación. Así lo siente el vecino común cuando ve de qué modo el andar o el estar en un espacio abierto –como una calle o una plaza– se convirtió en una latente situación de riesgo. Sobre todo en aquellos puntos de la ciudad de Córdoba que no son las grandes avenidas donde desfilan los patrulleros nuevos.Esa maldita sensación de estar en peligro permanente se extiende. No por nada una reciente encuesta realizada por este diario ratificó que la inseguridad sigue siendo, por lejos, el mayor problema que enfrentan los habitantes de la Capital.Hoy el vecino ve de qué forma las calles, en su gran mayoría, han sido ocupadas por una delincuencia jugada al todo por el todo, en muchos casos.Cuando no es un grupo de amigas que son asaltadas y manoseadas por patotas "pirañas" de madrugada en Nueva Córdoba, es un joven quien termina golpeado cuando sale de la facultad, en plena siesta, a manos de ladrones que lo atacan en barrio Güemes.Cuando no es una jovencita que es atacada en una parada de colectivo en Alta Córdoba por jóvenes delincuentes, es un repartidor de gaseosas quien termina con un balazo en el estómago en barrio Cabildo.Cuando no es un taxista al que le abren la cabeza de un culatazo en un asalto en Alberdi, es una jubilada que se fractura una pierna al caer al piso y ser arrastrada por motochoros en Yofre.Cuando no es una empleada de limpieza baleada en un asalto callejero en San Roque, es una enfermera quien termina con varios puntos en la sien producto de los golpes que le dan varios "matoncitos" en una plaza de Villa El Libertador.Cuando no es un vecino que termina su jornada siendo secuestrado por delincuentes que lo encañonan cuando subía a su auto en Cofico; es un hombre al que directamente le chocan el coche para encañonarlo y sustraérselo, en barrio General Paz.Cuando no es un motociclista que concluye su día en un hospital con balazos en sus piernas por un asalto callejero en Argüello, son chicos los que terminan asaltados a poco de salir de la escuela, a manos de una patota... Y así podríamos seguir con estos ejemplos toda la página.No se trata de irradiar pánico o abonar esa supuesta "cadena nacional del miedo". Es simplemente la realidad que se vive, se sufre, se padece.Ese espacio, el de la calle, está siendo ganado por la delincuencia en muchos puntos de la ciudad. Y en aquellos en dónde aún no la ganó, al partido le quedan pocos minutos y no hay alargue.Si no, cómo se explica tanto sistema de alarma comunitaria, tanto guardia contratado, tanto grupo de WhatsApp barrial, tanto barrio donde la gente se encierra a las 19 porque la calle es una cueva, la Municipalidad no pone luces y el patrullero no se ve ni por TV.Como si la situación no fuera suficientemente compleja, se está a merced de un riesgo callejero extra. Los choques causados por delincuentes que, a bordo de autos, 4x4 o motos sustraídas, escapan desaforadamente de la Policía.Cada vez con más insistencia se reitera esta clase de accidentes de tránsito con el trasfondo de un robo detrás. Y en Córdoba ya hubo que lamentar tragedias.No hace mucho, un pequeño murió cuando el auto en el que iba junto con sus padres fue chocado por un bólido conducido por un delincuente.Jeremías tenía 2 años. El drama ocurrió en 2014 en Camino a Interfábricas. Recientemente, el delincuente fue condenado a cinco años de cárcel por homicidio culposo. Había llegado a juicio por homicidio simple (con intención). Sin embargo, la Justicia consideró que lo que hizo en la calle fue una mera "imprudencia".