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El Indio Solari en Olavarría: es hora de que dejemos de mirar para otro lado

Ni el intendente de la desbordada ciudad de Olavarría, ni el Indio Solari, ni nadie más se hicieron cargo de la situación. Otro trágico concierto de rock. La misa ricotera que se convirtió en un funeral. 

13 de marzo de 2017 a las 12:01 a. m.
El Indio Solari en Olavarría: es hora de que dejemos de mirar para otro lado
Como en Tandil (foto) anoche en Olavarría hubo una multitud. (La Voz/Archivo)

En este país, siempre parece demasiado sencillo echarles la culpa a los demás de todo lo que nos pasa. La tragedia del sábado en el recital del Indio Solari fue una nueva prueba de ello: o fue la (des) organización del recital; o fueron Macri y Vidal; o el kirchnerismo rancio; o los medios que inventan avalanchas que pueden verse claramente en videos; o el Indio Solari, preso de su avaricia; o las drogas y el alcohol; o la maldita Policía.

El periodista Edgardo Litvinoff se pregunta por qué nos hacemos siempre las preguntas el día después.

¿No podíamos suponer que era un despropósito correr hacia un nuevo récord de convocatoria, elevando la cifra por arriba de los 200 mil?

Prácticamente nadie está preparado para manejar una multitud semejante en la Argentina, en un contexto de país en crisis.

El intendente de Olavarría, Ezequiel Gilli, aseguró en conferencia de prensa: "Si bien no tenemos responsabilidades legales con los fallecidos, como intendente me siento responsable de la situación".

Virginia, la esposa de Solari, muchísimas horas después del recital, eligió la cuenta de Facebook Virumancia para decir que los medios "venden pescado podrido". "Por favor no crean todo lo que se dice", dijo. Pero el Indio ni nadie de la monstruosa organización dijo nada durante casi 20 horas.

Ni el intendente de la ciudad desbordada, ni el Indio Solari, ni nadie más se hicieron cargo de la situación.

, para sumar confusión, que por las imágenes áreas podían suponer que el público llegó a 400.000. Suposiciones.

El domingo, mientras muchos familiares y amigos aún buscaban a sus seres queridos, y otros lloraban a sus muertos, se armó un ring en el que todos repartieron culpas para todos. Yo no fui.

“Donde hay dolor, habrá canciones”, escribió alguna vez Solari. Esta vez fue al revés... y nadie quiere hacerse cargo.