El fiscal descubrió los secretos del “Chancho”
Maximiliano Hairabedian solicitó 10 años de prisión y aseguró que pasó cinco años intentando acorralar a un “narco escurridizo”.
El fiscal Maximiliano Hairabedian se pasó cinco años pensando cómo iba a mandar a la cárcel a un "narco escurridizo" (como definió a René Alejandro "Chancho" Sosa) después de que el 8 de agosto de 2010 fuera absuelto por el Tribunal Oral Federal N° 1 de la ciudad de Córdoba por el delito de almacenamiento de drogas en una vivienda de Villa Carlos Paz, allanada el 24 de abril de 2008. El fiscal apeló la sentencia y la Cámara Nacional de Casación Penal anuló el fallo.Hasta la fecha, "el Chancho" logró salir indemne, limpio de antecedentes, pero Hairabedian logró no sólo que fuera juzgado nuevamente por aquel hecho, sino por una segunda causa que no lo tuvo como imputado, ya juzgada y con narcos condenados por la comercialización agravada de pasta base de cocaína escondida en matafuegos.En este segundo hecho, por una pericia de voz, para el fiscal se logró demostrar que el comprador "no identificado" de nada menos que 27 kilos de pasta base (podrían elaborarse más de 100 kilos de cocaína) no era otro que ese hombre robusto de mirada tosca y pocas palabras, nacido el 13 de noviembre de 1981, hoy sentado en el banquillo de los acusados.Al fiscal le bastaron 45 minutos de alegatos para "desnudar" el modus operandi que le permitió al "Chancho" burlar a la Justicia federal durante años.Dividió su exposición en dos partes para poder ser claro en sus conceptos.En la primera, abordó el allanamiento de la finca ubicada en Limay 535 de Villa Carlos Paz."Este es uno de esos casos con dificultades probatorias. ¿Cuáles fueron esas dificultades a sortear?", se preguntó Hairabedian. "Fueron dos", se respondió a sí mismo y recordó que por eso logró la absolución. "La droga almacenada estaba en una casa y todo indicaba que era de su hermano Damián. La otra dificultad es la notoria demora de 45 minutos en hacer ingresar a los testigos del allanamiento. Estos fueron los argumentos del tribunal para sobreseerlo", aseveró.En su introducción, el fiscal consideró que había elementos de prueba que no fueron tenidos en cuenta y otros que surgieron en el actual proceso que se vinculan al modus operandi de un "narco escurridizo" como "el Chancho" Sosa. Las tres reglas Sostuvo que la impunidad de Sosa perduró en el tiempo porque cumplía con tres reglas que seguía al pie de la letra: "La regla N° 1 era no tener la droga consigo mismo; la regla N° 2, hablar poco por teléfono; y, regla N°3, no tener un domicilio fijo". En la investigación vinculada con la casa de Villa Carlos Paz, el fiscal recordó que los investigadores ubicaban al "Chancho" Sosa en al menos tres domicilios distintos. Respecto a la vivienda del valle de Punilla donde fueron detenidos Sosa y otras 10 personas, consideró que en el momento del allanamiento, ese inmueble no era del hermano Damián, sino del "Chancho"."Él era el anfitrión, el que organizó el asado para sus amigos, incluso se encontró una documentación a su nombre, en esos momentos él era el dueño. Y si él no tenía nada ver con la casa, que era de su hermano, ¿cómo dijo que la Policía le plantó la droga? ¿Cómo sabía que había pasta base de cocaína oculta en una caja si no tenía nada que ver con la casa?", cuestionó Hairabedian.Acto seguido, el fiscal justificó la demora en el ingreso de los testigos "por razones de seguridad".En el primer juicio, cuando fue absuelto, los jueces remarcaron como una grave irregularidad esta demora.Ahora, el fiscal subrayó que en las observaciones previas de la casa se advirtió la presencia de personas armadas y, además, había mucha gente adentro.En el alegato, no dejó pasar que uno de los invitados del "Chancho" intentó escapar por los fondos y el Eter tuvo que reducir a 10 personas.Y agregó que el jefe que iba a allanar la casa revisó concienzudamente cada rincón por si había alguien escondido.Mientras "el Chancho" lo miraba fijamente, Hairabedian la remató leyendo transcripciones de conversaciones entre los narcos que resultaron condenados en el primer juicio, a los que consideró "vendedores compulsivos" de droga."Estas conversaciones demuestran que 'el Chancho' y su hermano Damián eran socios narcos", remató el fiscal. Domicilios "René Alejandro Sosa utilizaba distintas viviendas como escenarios de su actividad ilícita. La casa de calle Esnaola (en barrio Maldonado de la ciudad de Córdoba), aparentemente abandonada, donde encontró droga almacenada y documentación a su nombre; la de calle Limay; la de Cosquín; de Villa del Lago. Si queremos manejarnos a la manera tradicional, hay que agarrarlo con cinco kilos encima y varias llamadas desde sus teléfonos, así no lo vamos a condenar nunca", exclamó el fiscal aludiendo a los jueces. En cuanto al caso de la droga en matafuegos, el fiscal dedicó unos pocos minutos para destacar que era una causa "muy simple" para demostrar que el "Chancho" era el verdadero comprador y había enviado un cadete a buscar la pasta base para no verse involucrado.Los peritajes de voz lo "crucificaban", dijo.Y se adelantó a los alegatos de los defensores, quienes intentarán demostrar que las cintas que contenían las conversaciones de Sosa podrían haber sido alteradas.En esta causa, de las intervenciones telefónicas surgió que los narcos hablaban en código y se escucha a quien sería "el Chancho" encargar 20 pares de zapatillas."Es obvio que Sosa no se dedicaba al rubro zapatillas y las zapatillas no eran otra cosa que los dos matafuegos con la droga", remató el fiscal, quien reclamó una pena de 10 años de prisión para el imputado.
Las dos causas
Causa 1. René Alejandro Sosa es juzgado por el delito de almacenamiento de estupefacientes en una casa de Villa Carlos Paz allanada en 2008. En un juicio anterior, en 2010, fue absuelto (mientras que otras cuatro personas resultaron condenadas), pero la Cámara Nacional de Casación ordenó que Sosa sea juzgado otra vez ya que la prueba no habría sido valorada de manera adecuada por el Tribunal Oral N° 1, que lo liberó en esa oportunidad.
Causa 2. En este nuevo juicio, se le agregó otra causa paralela. Se cree que formaba parte de una banda que traficaba pasta base en matafuegos. Por este caso, hay dos condenados. Un peritaje de voz posterior lo vinculó. Está imputado por comercialización de estupefacientes agravada.
Fallo. El lunes, alegarán los defensores Miguel Juárez Villanueva y Marcelo Brito, y ese mismo día se conocerá la sentencia del Tribunal Oral Federal N° 1, presidido por José Fabián Asís, a quien secundan José María Pérez Villalobo y Carlos Lascano.

