El corredor de la cocaína entre Córdoba y Santa Fe
Alrededor de la ruta 19 existe una proliferación de venta de droga. Tres condenados en una causa inédita.
"Chanchín" gestionaba la pasta base, la "cocinaba" y, una vez elaborado el clorhidrato de cocaína, lo repartía para su venta al menudeo. Para guardar la droga, aprovechaba un predio que tenía en Villa Josefina, en la ruta nacional 19, en territorio santafesino, y la enterraba junto a los precursores químicos (acetona, éter y ácidos). El hombre había sido asesorado: tenía esencias para perfumar la droga y disimular su verdadero olor (se sospecha que esto era para desorientar a los perros de la policía). En el juicio dijo estar arrepentido e imploró a los jueces para que le dieran otra oportunidad para poder criar a sus hijas, que fueron abandonadas por la madre cuando él fue detenido. El martes, el hombre, identificado como Daniel Javier Montenegro (oriundo de San Francisco), fue condenado a cinco años de cárcel por el Tribunal Oral Federal N° 2 de la ciudad de Córdoba, por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y guardado de elementos para su elaboración.Se trata de un caso que dejó al descubierto el intenso submundo del narcotráfico articulado entre las provincias de Córdoba y Santa Fe, y que involucra a tres municipios, San Francisco –al este cordobés–, Frontera y Villa Josefina –ambas de Santa Fe–, con la ruta nacional 19 como vía de comunicación.Junto a Montenegro, sindicado como el líder, terminaron condenados Hugo Gómez y Nancy González, integrantes del eslabón más superficial de la cadena narco.Gómez es un desocupado oriundo de la localidad cordobesa de Devoto, al que le pagaban sólo 200 pesos por día para vender la cocaína ya fraccionada en un "búnker" de Frontera. Se trataba de un domicilio precario acondicionado únicamente para hacer la transa: una pequeña ventana a través de la cual se pasaba la droga sin que el comprador pudiera ver al vendedor.Durante los operativos, ejecutados en noviembre de 2013 en Frontera, Villa Josefina y San Francisco, los agentes de la Policía Federal observaron que varios clientes eran vecinos de San Francisco, que cruzaban la avenida que divide ambos municipios para ir a buscar la cocaína. Hubo seguimientos y filmaciones.Gómez recibió tres años de cárcel por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.A Nancy González, en tanto, le secuestraron poco menos de 100 gramos de cocaína, balanzas y recortes de envoltorios. En su celular había varios mensajes relacionados a transacciones ilegales. La mujer, oriunda de Frontera, ya había sido noticia, pero lejos de las páginas policiales. En esa localidad tenía un comedor comunitario para a niños carenciados. Fue condenada a tres años de prisión condicional por tenencia de cocaína con fines de comercialización. Al valorar la pena, se tuvo en consideración que adoptó a una niña de hoy 8 años, que padece autismo. Jurisdicciones La causa fue investigada por el juez federal de San Francisco, Mario Garzón. Es la primera vez que se juzga en Córdoba un caso de narcotráfico cometido en la provincia de Santa Fe. Pese a la oposición de los abogados defensores, se argumentó que Frontera está separada de San Francisco por una calle, que no sólo divide a los municipios, sino a las provincias de Santa Fe y Córdoba, lo que obliga a tomar en consideración la característica interjurisdiccional del narcotráfico. Esta delgada línea y todas las trabas burocráticas que genera para investigar fue uno de los ejes que el fiscal Maximiliano Hairabedian desplegó en su alegato, en el que también advirtió la problemática social que aparecía en medio de esta organización, la cual involucraba a potentados y carenciados.Consultado por este diario, el fiscal provincial de Delitos Complejos de San Francisco, Bernardo Alberione, destacó la problemática de convivir con otra jurisdicción tan cercana, en la que el narcotráfico se ha asentado hace tiempo. Apuntó que como la cabecera judicial de Frontera y Villa Josefina es la ciudad de Rafaela, distante a unos 80 kilómetros, buena parte de las víctimas de delitos en esa zona no termina por seguir el camino judicial, ya que no tienen recursos para viajar y continuar con la denuncia. Esto ha generado, desde hace tiempo, una proliferación delictiva que no reconoce fronteras.

