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Duras condenas por esclavizar a mujer

Estefanía Heit y su esposo, Jesús Olivera, fueron sentenciados a 13 y 18 años, respectivamente. Violaron, redujeron a la servidumbre, lesionaron gravemente y estafaron a la víctima. Estuvo cautiva tres meses en su casa de Coronel Suárez, en 2012.

27 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam y DYN
Duras condenas por esclavizar a mujer
La hora de la verdad. El falso pastor (campera azul) y su esposa se aprestan a escuchar el duro fallo de los jueces (DyN).

Buenos Aires. El supuesto pastor Jesús Olivera y su esposa, la periodista Estefanía Heit, fueron condenados ayer a 18 y 13 años de prisión, respectivamente, por mantener cautiva a una mujer durante tres meses en 2012, en una casa de la ciudad bonaerense de Coronel Suárez.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Bahía Blanca dio por probado que durante el mencionado período: la víctima, Sonia Marisol M. (35), fue reducida a la servidumbre, abusada sexualmente, lesionada y estafada.

En su fallo, los jueces María Elena Baquedano, Mario Lindor Burgos y Hugo Da Rosa consideraron a Heit (31) y Olivera (30) coautores de los delitos de “reducción a la servidumbre o condición análoga en concurso real con lesiones graves y en concurso real con estafas reiteradas”.

Además, el tribunal consideró a Olivera autor del “abuso sexual con acceso carnal agravado cometido por ministro de culto no reconocido”, mientras que absolvió al matrimonio del delito de tentativa de homicidio contra la denunciante.

Es que para los jueces “no se encuentra probado que el estado de desnutrición y deshidratación severo al que fue sometida la víctima, que puso en riesgo cierto su vida, haya sido producido con el conocimiento de la posibilidad del deceso de la víctima”.

En la sala del quinto piso de los tribunales situados en Estomba 34, en el centro bahiense, donde se conoció el veredicto, estuvo presente la propia Sonia Marisol M., quien señaló: “Se hizo justicia. He dicho la verdad y, si bien esperaba muchos años más de condena, igualmente estoy conforme”.

“Tranquilidad hay desde que me escapé, obviamente hay que aprender a vivir con este tipo de cosas, no es algo que se olvide sino que se aprende a vivir con ello pero lo importante es que estas personas no estén sueltas”, dijo la víctima.

La mujer sostuvo que va a continuar con su vida “en la lucha como siempre y añadió que “Tengo una hija en quien cuidar, un montón de cosas por resolver y quiero capacitarme”, aseveró.

El fiscal, conforme

Por su parte, el fiscal de juicio Eduardo Zaratiegui consideró que, más allá de las diferencias entre los delitos por los que él había acusado y los que el tribunal le atribuyó al matrimonio, se trató de un fallo “justo” y adelantó que no va a apelar.

“Este fallo es importante por la pena, que es grave, cuantiosa”, opinó el funcionario judicial a la prensa, quien recordó que él había calificado el hecho como “privación ilegal de la libertad” y no “reducción a la servidumbre”.

En su alegato, el fiscal había pedido 22 años para Olivera y 16 para Heit acusándolos también del delito de “tentativa de homicidio”, lo que finalmente el tribunal no acreditó, al igual que el acceso anal y oral del abuso sexual.

Silencio de los acusados

La audiencia de ayer había comenzado cuando el matrimonio, que llegó al debate desde la Unidad Penal 19 de Villa Floresta, se negaron a pronunciar sus “últimas palabras” antes del veredicto.

Los hechos ventilados en el juicio ocurrieron entre el 9 de agosto y 12 de noviembre del 2012, en una casa de calle Grand Bourg 1823 de Coronel Suárez, donde residían Olivera y Heit.

El caso se conoció cuando Molina escapó de dicho domicilio y denunció ante la Policía que había estado cautiva del matrimonio durante los últimos tres meses en los que la habían violado, torturado y hasta le habían dado para comer excremento de perros.

Al momento de huir de la casa de los ahora condenados, Molina se encontraba en un avanzado estado de desnutrición y en muy mal estado físico, por lo que debió ser hospitalizada.

Con el avance de la pesquisa, los investigadores determinaron que la mujer había sido captada por la pareja con falsas promesas de integrar una organización religiosa liderada por el supuesto pastor, a la cual entregó todos sus bienes materiales. La Justicia dio por probado que M. fue engañada por Olivera Olivera le había hecho creer a la mujer que la ayudaría a “desarrollarse personalmente” y a capacitarse en una universidad para ser una empleada contable en su organización. M. vendió todo lo que poseía y le dio al falso pastor el dinero.

Abogados apelarán

Los abogados de Estefanía Heit y Jesús Olivera adelantaron que, tras estudiar los fundamentos del fallo, apelarán las condenas “No conocemos el fallo y en la medida que pasen los días y lo analicemos con profundidad haremos nuestra opinión jurídica respeto como sigue”, sostuvo Claudio Lovfall, uno de los defensores.