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Duras condenas a jóvenes también en el interior

En sintonía con lo que ocurre en Capital, en varios tribunales de la provincia ya hubo fuertes sentencias contra homicidas.

01 de diciembre de 2013 a las 10:53 a. m.
Duras condenas a jóvenes también en el interior

El pasado viernes, un joven peón rural fue condenado a perpetua en la ciudad de San Francisco por haber asesinado a un viajante rosarino, durante un robo sucedido el año pasado en un campo en Brinkmann. La víctima fue Ricardo Colere (63), quien fue hallado ultimado y enterrado en un pozo. Por el crimen, Sergio Lind (24) fue sentenciado por homicidio calificado por codicia y criminis causae , y robo calificado.

Otro de los últimos juicios fue en Cruz del Eje, donde la Cámara local condenó hace pocos días a un muchacho de 20 años a la pena de 12 años por haber asesinado a una abuela durante un robo en una casa. La víctima fatal fue Susana Vanasco (84), quien falleció en 2010 a causa de los brutales golpes que sufrió a manos del ladrón que había entrado a robar a su casa y se aprovechó que estaba sola. Por ese caso, Matías Alejandro Parra fue condenado, de forma unánime, por homicidio en ocasión de robo.

En Río Cuarto, en tanto, recientemente fueron condenados dos jóvenes de entre 19 y 25 años por el salvaje crimen de un jubilada durante un asalto sucedido en la localidad de General Cabrera. La particularidad del caso es que los acusados, junto a un tercero, habían sido absueltos por la duda en un primer juicio realizado en los Tribunales riocuartenses. Sin embargo, el fallo fue apelado por una de las partes y el Tribunal Superior de Justicia ordenó un nuevo juicio y se dispusieron tres detenciones.

La víctima de homicidio fue Dominga de Carrera, de 70 años, quien falleció asfixiada en aquel drama sucedido en 2008. Su esposo, en tanto, sobrevivió de milagro a los golpes que le propinaron los asaltantes. Los condenados fueron Maximiliano Bertoloti y Matías Verón.

Por otro lado, este año en ­Villa María fue condenado a 16 años de prisión un joven por el crimen de una abuela, derivado de un asalto sucedido en James Craik. Vicenta Pereyra (73) falleció infartada a causa del estrés sufrido en el golpe. Fue hallada maniatada un día después del robo.