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Dos policías imputados por torturas

Están acusados por severidades. Ya se encontraban en pasiva, con otro agente. Esperan más imputaciones a efectivos.

08 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Dos policías imputados por torturas
Marcha. La semana pasada, una gran cantidad de vecinos marchó por Justiniano Posse en reclamo de justicia y para exigir no más violencia (Gentileza Estasenposse.com).

Nueve días después de que dos jóvenes fueran detenidos por la Policía y denunciaran haber sido víctimas de torturas y una violenta golpiza por parte de uniformados en la comisaría de la localidad de Justiniano Posse, en el sur provincial, la Justicia ya comenzó a dar sus primeros pasos: dos suboficiales de esa dependencia fueron imputados como supuestos coautores del delito de severidades. La medida procesal fue or­denada por el fiscal de instrucción de Bell Ville, Oscar Aliaga, quien dispuso que los efectivos policiales por ahora permanezcan en libertad, confirmaron fuentes judiciales a La Voz del Interior . No se descarta que en las próximas horas pueda haber más uniformados imputados por las torturas o por incum­plimiento en los deberes de funcionario público, a tenor de que hubo oficiales que, presuntamente sabiendo lo que pasaba en esa dependencia, no hicieron nada para evitarlo.El episodio sucedió en la mañana del domingo 28 de septiembre pasado en la comisaría de Justiniano Posse, adonde fueron llevados detenidos –tras un incidente menor en un boliche– tres jóvenes. Dos de ellos, los hermanos Ariel y Alexis Hilves, denunciarían luego que fueron llevados por separado a una pieza apartada del calabozo donde, según la causa, les pusieron bolsas en la cabeza y fueron golpeados en distintas partes del cuerpo. Además, les tiraron gas pimienta en sus rostros. Jóvenes policías Fuentes judiciales confirmaron que los imputados por severidades son: el cabo Gustavo Martín Márquez y el agente Mauricio Oscar Quiroga, jóvenes uniformados que trabajaban en la comisaría y en el cuerpo de saturación de Bell Ville, respectivamente. Estos dos suboficiales ya se encontraban en situación pasiva por orden del Tribunal de Conducta Policial, como así también el agente Pablo Gabriel Loyola, de la Caminera. La situación pasiva implica que: los efectivos no trabajen, cobren la mitad de sus sueldos, no lleven el arma reglamentaria ni placa, además de una "mancha" en sus sumarios. Paralelamente, ocho efectivos de esa dependencia fueron puestos en licencia por orden de las autoridades policiales de Jefatura, en Córdoba Capital.Como si fuera poco, el comisario mayor Héctor Garis que estaba a cargo de la Departamental Unión, regional de la que depende la comisaría, fue enviado a licencia hasta que salga su retiro (jubilación). "Espero justicia" Ariel Hilves (18), el principal denunciante por los hechos de tortura y golpiza, opinó ayer que los policías que cometieron ese acto deben "pagar" por lo que hicieron. "Si tienen que pagar por lo que hicieron, que paguen. Espero justicia y que los castiguen como corresponde", dijo el muchacho a este diario. Ariel y su hermano testificaron días atrás ante el fiscal y ratificaron de qué modo, de forma separada, los policías le pusieron bolsas en la cabeza. "Tiraban la bolsa de atrás, mientras me tapaban la boca. Me asfixiaban y me pegaban en la cara, el tórax y en los testículos", dijo el muchacho. Ariel fue detenido cuando fue a preguntar por qué su hermano había sido demorado, momentos antes con otro joven, luego de un incidente en una disco del pueblo. Indicó que luego ser golpeados fueron liberados ese domingo, pero tras limpiar los patrulleros.

El delito y la pena

Severidades. El delito de "severidades" prevé una pena de entre uno y cinco años de cárcel e inhabilitación para ejercer su trabajo de funcionario público por el doble de tiempo, según el ­artículo 144 del Código Penal. No se descartan más imputados.

Testimonios. Fuentes oficiales señalaron que otros policías que trabajaban en esa comisaría comprometieron, ya en Córdoba (ante el Tribunal de Conducta) a los oficiales sospechados y ahora imputados.

Disculpas. Ariel Hilves, uno de los denunciantes, dijo que varios jefes policiales se acercaron para pedirle disculpas. "'No nos da la cara por lo que hicieron', me dijo un comisario", contó Ariel.