Diagnósticos que no alcanzan
Aún cuesta medir, a nivel oficial, aspectos sensibles de la realidad.
El muchacho ingresó en una estación de servicios, se acercó al mostrador, puso su pistola nueve milímetros arriba del vidrio y pidió algo. Tras pagar, volvió a un auto y se fue. De inmediato, los empleados llamaron a la Policía. El operativo, ocurrido el lunes último a la madrugada en barrio Las Flores, de la ciudad de Córdoba, fue rápido, ya que al sospechoso se lo ubicó a las pocas cuadras.Cuando se lo identificó, resultó ser un joven agente, recién egresado, que estaba borracho e increpó a los colegas que intentaban detenerlo.Se trata de uno de los 1.500 policías de la promoción 2016, la última camada con la que el Gobierno provincial de Córdoba intentará remediar las críticas por la inseguridad.Lejos está su caso de una generalización. El joven uniformado ya fue apartado.Detrás de esta situación, se esconde una preocupación sobre la formación y la capacidad de una promoción azul en la cual se depositan muchas expectativas, ya que deberá nutrir a la nueva Policía Barrial.Forman parte de una generación que resultará clave en un diagrama para contrarrestar el delito que no se focaliza sólo en la Policía, sino que tiene, al menos desde lo discursivo, un fuerte componente social.Aunque nadie se atreva a expresarlo en voz alta, en el interior del Gobierno provincial se asume como una certeza que en los últimos tres años de la fuerza, desde el inicio del llamado "narcoescándalo" hasta esta parte, el deterioro institucional fue muy importante.La situación se intenta modificar desde diciembre último, con la asunción de las nuevas autoridades políticas y policiales.Hoy, para la sociedad cordobesa, el jefe policial, Gustavo Vélez, es un desconocido casi total.Una estrategia comunicacional difícil de analizar como positiva o negativa.Es que su antecesor, Julio Suárez, se hizo visible a fuerza de polémicas.Algo que ahora se intenta revertir con un excesivo perfil bajo que puede terminar por anular cualquier innovación que se esté realizando puertas adentro de la Central de Policía.Del autogobierno policial a la politización de la fuerza.El objetivo es dar la imagen de una institución quieta, tranquila, sin la ebullición de los años anteriores. De aguas calmas, aunque las internas policiales siempre están comenzando.Hoy, existen dos anotados en una hipotética sucesión, rumor que pierde fuerzas cuando llega a altas esferas del Gobierno. Pero, que por lo bajo, sigue corriendo.Más allá de estas pujas, junto al plan de zonas vulnerables, policías barriales y consejeros vecinales, el camino se advierte demasiado cuesta arriba.Esta semana hubo un ejemplo concreto en ese sentido.El lunes, La Voz remarcó que julio había sido el mes con menos choques fatales en Córdoba en el año. Y que este 2016 muestra una merma sensible de los fallecidos por siniestros viales respecto de los últimos nueve años.Sin embargo, a nivel oficial hasta ahora nadie pudo explicar con razones claras esta noticia alentadora.La sensación es que aún cuesta medir aspectos sensibles de la realidad cotidiana, y que en algunos casos se carece de herramientas elementales para contrarrestar fenómenos complejos.O que las radiografías todavía no son de cuerpo entero.

