Descuidados
Durante este año, Salsipuedes fue una mala noticia durante varios meses. Vecinos y comerciantes denunciaron una escalada delictiva.
La casa recién pintada. Rejas blancas en todas las ventanas. El pasto buscando asomar en medio de la tierra removida durante la obra. El sueño de toda una vida.
Hacía dos meses que Antonella (24) se había mudado allí, en una cuesta de Salsipuedes. Buscaba no sólo la tranquilidad de las Sierras Chicas, sino un pedazo de techo propio para echar raíces.
Sin embargo, el lunes último debió abandonar su sueño. Juntó muebles y electrodomésticos en la parte de atrás de una vetusta camioneta y en otros vehículos fue apilando ropa y objetos más pequeños. Huyó de su casa, de su anhelo, para escapar de la inseguridad.
El jueves, tres delincuentes habían dejado todo revuelto. El domingo, otra vez, desconocidos habían vuelto a ingresar. Tuvo miedo. Y decidió marcharse.
No se trató de una excepción ni de un caso aislado. Antonella se suma a una larga lista de víctimas de la inseguridad. De personas que buscaron refugio en la tranquilidad de las Sierras Chicas y hoy escapan de los ladrones. Sin saber dónde estarán más tranquilas.
Durante este año, Salsipuedes fue una mala noticia durante varios meses. Vecinos y comerciantes denunciaron una escalada delictiva. Un hombre, Pablo Mikina, fue encontrado muerto en julio, tras haber sido golpeado en un robo. Hubo marchas, reclamos y promesas de más patrullaje.
Hoy, la comisaría tiene un solo móvil para una población de 13 mil habitantes.
La seguidilla de robos recrudece cuando los efectivos de la zona son llamados a reforzar la seguridad en la ciudad de Córdoba.
Pasó a mediados de año, cuando desde la fuerza se decidió implementar megacontroles callejeros en las principales avenidas de la capital provincial para controlar a los “motochoros”.
En ese entonces, las denuncias por casos de inseguridad en las Sierras Chicas se multiplicaron.
Ahora, desde fines de noviembre, por temor a saqueos se dispuso un diagrama de refuerzo en la prevención en la ciudad de Córdoba. Y se anunció un operativo especial para los valles turísticos.
Otra vez, las Sierras Chicas quedaron a merced de la delincuencia. Antonella decidió marcharse. En el mismo lapso, hubo por lo menos otros tres robos en esa ciudad. También se propagaron las denuncias por casos delictivos en Mendiolaza,
Agua de Oro y Villa Allende.
Ahora, tras la difusión mediática de estos episodios
–que desde hace ya un buen tiempo son ocultados de manera oficial por la Policía–, de nuevo los vecinos escucharán promesas de más patrulleros.
Pero aguardan, sobre todo, que nuevas urgencias no los obliguen, una vez más, a exigir que los cuiden.

