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De inversiones y planes que se dejan caer

Elocuente, enérgico, concreto. Así se lo vio ayer al gobernador Juan Schiaretti cuando hizo el megaanuncio de la inversión de “300 millones de pesos en materia de seguridad”. 

19 de enero de 2016 a las 12:01 a. m.
De inversiones  y planes que  se dejan caer

Elocuente, enérgico, concreto. Así se lo vio ayer al gobernador Juan Schiaretti cuando hizo el megaanuncio de la inversión de "300 millones de pesos en materia de seguridad" y caracterizó al narco como el principal enemigo a combatir en la provincia de Córdoba. Por ahora, una promesa encuadrada en buenas intenciones. Es positivo y suena auspicioso que las autoridades reconozcan (a tono de aquella jueza que el año pasado habló de un narcoestado paralelo en Córdoba) que las redes de venta de droga se han extendido y afianzado en los barrios y que ese sea su principal desafío a erradicar. La lógica de quienes hoy ocupan los principales despachos del Centro Cívico es que el accionar de las bandas narco redundan, a su vez, en el incremento de la delincuencia común, la que roba, la que mata. En ese marco, el Gobierno anunció ahora, a la par de la incorporación de nuevos policías en algunos meses, una importantísima inversión en recursos materiales de toda índole, como móviles, armas, chalecos antibalas y cámaras de seguridad para ser conectadas a centros de monitoreo, entre otros puntos. La promesa de Schiaretti es que el trabajo represivo se efectuará a la par de una "labor preventiva y de inserción social" que se promete hacer con políticas barriales.Es entonces que surgen los interrogantes del vecino. ¿Cómo se implementará? ¿De qué manera? ¿Cuándo? ¿Hasta cuándo? ¿No se había prometido esto antes y no se habían hecho grandes inversiones? ¿Qué pasó?En los últimos años, a fuerza de cachetazos, el vecino común vio de qué manera muchos de estos anuncios terminaron siendo discursos de tribuna o, cuanto mucho, puro marketing . O lo que es peor, terminó advirtiendo cómo todos los recursos invertidos se evaporaron.Por caso, las cámaras de seguridad y los centros de monitoreo ya habían sido comprados e instalados años atrás. Hoy, pocas funcionan.El mapa del delito, otro instrumento que comenzó a implementarse, también se dejó echar a perder. Qué decir del seguimiento satelital de móviles y del sistema informático de huellas digitales. Todo quedó en el camino.Históricamente, los "nuevos" móviles policiales nunca representaron un incremento real de la flota: muchos sirvieron para reemplazar los coches que se habían roto y que no fueron arreglados. Y un buen número de los nuevos policías, en realidad, reemplazaron a los que se fueron o se encontraban con carpeta psiquiátrica.