Cuando el pueblo queda en la mira
En santa fe, bandas copan comisarías y luego atacan bancos o mutuales. Hay preocupación de que estas bandas puedan actuar en el interior cordobés.
Los casos vienen dándose en territorio santafesino a relativa corta distancia de la geografía cordobesa. Y son cometidos por bandas muy pero muy bien aceitadas. No hablamos de ataques mafiosos. Tampoco de tráfico de drogas; mucho menos de golpes de piratas del asfalto. Todos esos casos, como en Santa Fe, también suceden en Córdoba. Lo que viene ocurriendo, y cada vez con mayor frecuencia, son los copamientos de comisarías de pequeños y medianos pueblos por parte de peligrosos grupos armados que, con la cancha ya liberada, salen luego a dar importantes golpes comando contra bancos, cooperativas o mutuales. En síntesis: entidades que manejan mucho efectivo.Aunque parezca mentira, estos episodios delictivos –propios de la década de 1990– volvieron con máxima expresión, por ahora en Santa Fe.Días atrás sucedió en Montes de Oca, población santafesina de tres mil habitantes, ubicada a 90 kilómetros de la cordobesa Marcos Juárez (30 kilómetros en línea recta). Al lugar llegó una banda de delincuentes que, tras alertar sobre un falso accidente de tránsito, lograron reducir a los policías que acudieron al supuesto siniestro, y luego a quienes permanecían en la comisaría.Era de noche. Con el panorama controlado y despejado, los malandras se movieron impunemente por el pueblo en un patrullero (va de nuevo: un patrullero) y atacaron el club y la mutual, secuestro del gerente de la entidad mediante."El pueblo fue entregado por alguien para que lo saquearan", masculló el intendente. El funcionario difícilmente le pifie con su opinión. El grupo de forasteros (uno habría tenido tonada cordobesa) tenía datos precisos que sólo un habitante puede dar.Los casos vienen repitiéndose en Santa Fe, más de lo que muchos desearían. En marzo, varios delincuentes coparon la sede policial de Bernardo de Irigoyen, encerraron a los agentes en los calabozos y, tras adueñarse de varias 9 milímetros, fueron derechito a saquear la Municipalidad, un banco, el correo y, como frutilla del postre, a un juez. Antes de escapar, quizá para despistar (o no), deslizaron: "Somos de Villa María, Córdoba".Episodios calcados. ¿Una sola banda detrás?El año pasado, la suerte le tocó a General Lagos, pequeña población al sur de Rosario. Tras encañonar a los agentes que descansaban en la comisaría –y manotearles pistolas, escopetas, una ametralladora y chalecos antibalas–, fueron derechito al banco. Como llegaron, se fueron. Impunes, pero con un gran botín.Hubo una época no muy lejana en Córdoba en la que estos episodios eran reiterados en el interior. La banda (en realidad eran varias) llegaba temprano a la población, atacaba la comisaría sin un tiro, encerraba a uniformados, cortaba cables de teléfono, manoteaba los primeros celulares que se veían en la época y luego partía a dar el golpe.Los blancos predilectos eran bancos. Por lo general, gerentes, contadores y directivos eran arrancados de sus camas con un revólver en la cabeza. Por suerte, no se recuerdan muertos.Un día, esos golpes se cortaron, como los robos a los bancos. La Policía cordobesa sacó rédito y dijo que había desbaratado a las bandas. Quizá la verdadera respuesta era que se atrapó a algunos matones (algunos eran policías) y que el resto del grupo emigró a otras actividades.Hoy, en el interior de Córdoba hay ataques bien definidos. Se roba en campos con o sin moradores y se lleva efectivo, granos o animales. Y si se atacan cooperativas, mutuales o empresas agrícolas, es de madrugada y se cortan las cajas fuertes.La pregunta cae por su propio peso: ¿puede darse en Córdoba lo de Santa Fe? ¿Está la Policía preparada?"Muchos pueblos de Córdoba, como de otras provincias, pueden ser blancos de un momento a otro", opinó un funcionario nacional en una reunión días atrás. Desde la Policía de Córdoba, admitieron que es "muy difícil" prever copamientos de pueblos y aceptaron que puede ocurrir en cualquier punto provincial. Sin embargo, destacaron que la Policía puede montar, en minutos, un vasto operativo en las rutas junto con la Caminera.Otro informante policial indicó que se dialoga mucho con las fuerzas de otras provincias y se intercambia información.Algo similar postularon desde el Ministerio de Seguridad cordobés. "Tenemos muy buena relación con Santa Fe, hablamos sobre estos temas y hemos reforzado la vigilancia en el límite interprovincial. Aparte, ahora se suman más policías en el interior", dijo un funcionario.Dos puntos para tener en cuenta. Uno, los refuerzos policiales que van al interior (unos 600 efectivos) marchan a ciudades, no a pueblos. Dos, Córdoba tiene más límites interprovinciales, además del que comparte con Santa Fe. Que estos casos, por ahora, se lean en portales informativos santafesinos no debería ser consuelo para nadie.

